Cena de Hermandad 2017
Publicado por Javierada Huesca el viernes, mayo 19, 2017La cena de la XXXVI Javierada tendrá lugar en el Restaurante “La Venta del Sotón” el viernes 9 de junio a las 22 horas.
MENÚ ADULTOS
MINI SALMORREJO CORDOBÉS CON CERVICHE DE ATÚN Y TEMPURA CRUGIENTE (CENTRO)
ROYAL DE FOIE CON VELO DE GRANS MARNIER Y BIZCOCHO AEREO DE CACAO
ARROZ MELOSO DE MARISCO CON LANGOSTINOS
COCHINILLO CRUJIENTE ASADO AL ESTILO TRADICIONAL CON PURÉ DE MANZANA Y JUGO RUSTIDO
LEMON SOTON PIE CON HELADO DE ALBAHACA
GLÁRIMA TINTO (D.O. Somontano)
Café y Chupito
Precio 35 € (IVA incluido)
MENU INFANTIL
ESPIRALES DE PASTA CON TOMATE
PECHUGAS DE POLLO EMPANADAS, CON PATATAS FRITAS
HELADO INFANTIL
Precio 15 € (IVA incluido)
La fecha tope para apuntarse será la del día 5 de junio hasta las 20 horas
Los teléfonos para apuntarse son:
Antonio Rico – 646489550
Miguel Angel Callén – 629079964
Olga Gimenez – 699985777
(Se ruega que al apuntarse se precise con claridad el menú elegido)
NOTA: Quienes necesiten alguna dieta especial ( diabetes, celiaquia, vegetariana, algún tipo de alergia…….etc) deberán comunicarlo al apuntarse.
El autobús ó autobuses partirán a las 21,30 horas de la puerta del Colegio Salesiano en la Avda. Monrreal, y el regreso finalizará en este punto.
SE RUEGA PUNTUALIDAD PARA PODER CENAR A LA HORA PREVISTA.
Pase de Fotos y Cena de Hermandad 2017
Publicado por Javierada Huesca el viernes, marzo 24, 2017PASE de FOTOS
El viernes, día 7 de Abril a las 19,30 h. tendrá lugar el PASE DE FOTOS en la Sala de Medios de Salesianos. Y tendremos tiempo para tertulia y saludarnos de nuevo
CENA DE HERMANDAD
El viernes, día 9 de Junio, está previsto celebrar la CENA DE HERMANDAD en el restaurante Venta del Sotón.
Se darán mas detalles, con tiempo, cuando se hayan concretado menús, precios, horarios, bus, etc..
Fecha tope para apuntarse.-.Hora de salida y otras previsiones que aparecerán en este blog.
XXXVI Javierada
Publicado por Javierada Huesca el martes, marzo 07, 2017LLEGÓ EL DÍA DE LA JAVIERADA
Con la Bendición del Peregrino se inicia la marcha hacia Javier
FOTOS de la 36ª Javierada
A las 15:00 h. de este jueves, día 3 de Marzo, el santuario de María Auxiliadora estaba abarrotado de gente: los 101 peregrinos, los familiares y amigos y los niños de Infantil y sus profesores que han venido a despedirlos.
Los peregrinos reciben la bendición. Se impone al guía, Luis Javier Cruchaga la cruz que portará durante un kilómetro y se la pasará a los dos más jóvenes que están en el presbiterio con el estandarte de la Javierada:. Simón y Ángel. Y estos a otros. El estandarte fue pintado por nuestro compañero peregrino, catedrático Luis Toro.
Los 101 peregrinos, entre los que hay 39 menores de 21 años, comienzan el camino con gran alegría con un tiempo apropiado para caminar. ,…Excepcionalmente, este año se decidió que el número de peregrinos fuera algo mayor que en ediciones anteriores. Se permitió pasar la sierra a 97 peregrinos.
El repique de las campanas indicó la salida del santuario. Se hicieron las fotos de rigor. Y a las cuatro menos cuarto se oyó la voz del guía “ ¡ Arreando !
El primer reagrupamiento tuvo lugar en el centro comercial “ Coso Real “, donde vimos que estaban trabajando intensamente cambiando la empresa principal que presta allí sus servicios.
Seguimos andando por la parte derecha de la calzada de la carretera hacia Ayerbe, pues la Guardia Civil indicó que siendo un grupo grande, debía ser así, de la forma más compacta posible, en fila de a dos y portando chalecos reflectantes.
Dos veteranos se pusieron en cabeza marcando el ritmo.Entre ellos Nino Gracia Buisán. Con su buen hacer consiguieron que marchásemos en grupo durante toda la jornada. Al pasar Alerre, un control de la Guardia Civil nos felicitó por la corrección, orden y distribución del grupo.
En la Venta del Sotón se detuvo el grupo para hacer un descanso y gozar del refrigerio ofrecido por el establecimiento al que hay que agradecer el detalle que tiene todos los años. Ana Acín nos espera con refrescos y café , como continuación a la tradición iniciada por su padre, con la cadiera encendida que la ocupan los más jóvenes, Mari Sánchez, Julia Mari Carmen y otras personas empiezan su meritoria labor de curadoras de ampollas, que ya han ido saliendo en los pies de alguno.
Antes de partir, después de expresar nuestro agradecimiento a la Sra. Ana Acín, reporteros de Aragón TV, realizan una entrevista en directo.
El grupo caminaba agrupado y de dos en fondo como se había recomendado antes de salir y sin adelantar a los dos adultos señalados para marcar el ritmo. Hay que echar mano de los frontales y linternas, pues se está haciendo de noche. El grupo se hacía visible desde lejos. Las vistas del atardecer son espectaculares, y las condiciones climatológicas son ideales para caminar.
El ayuntamiento de la Ilustre, Noble y Fidelísima Villa de Ayerbe nos ha ofrecido, como de costumbre, el uso de salas del ayuntamiento con calefacción y baños. Las Señoras de Ayerbe ya habían preparado los termos, pastas y Cola Cao para el desayuno del día siguiente.
Nos esperan algunos padres, Alfonso con termos de leche caliente, las galletas y el Cola Cao y el cariño de Olga.
Algunos han cenado en el bar del pasadizo Belchite, acompañados por el alcalde, D. Antonio Biescas Giménez, que después de recibirnos en su despacho, ha querido acompañarnos en la cena. También nos acompañó la concejala Marisa Latorre.
En nombre del grupo, Alfonso, Cru y Antonio, le han hecho entrega de la placa de cerámica, recuerdo del paso por la localidad. La placa, es gentileza de Anamari. Estos cuadros de loza o de terracota los colocan en la pared de la sala de juntas del ayuntamiento. Y ya piensan en otra sala porque en esta ya no quedan huecos disponibles.
Muchas gracias pueblo de Ayerbe.
Nos vamos acomodando en nuestros sacos. Dormir esta primera noche es complicado pero por lo menos descansamos en la medida que se puede hacer en la esterilla y entre roncadores de la liga profesional.
Ante la previsión de lluvia para las cinco de la tarde, y con la intención de que si llega, nos pille cerca de Longás, se ha decidido madrugar más que otros años. A las tres de la mañana nos despertamos, y desayunamos gracias a la Asociación de amas de casa de Ayerbe, que han traído leche, café, leche con cacao, azúcar, magdalenas,…, todo en abundancia. Tras recoger los sacos y preparar las mochilas, se revisa que queden los salones tal como los encontramos y salimos a la calle, preparados para comenzar a andar. Los locales quedan ordenados como para pasar revista. Se reza el cántico de las criaturas de San Francisco de Asís y se invoca la protección de los santos protectores de los peregrinos.
Dejamos la localidad iluminados por la escasa luz lunar, (luna creciente al 23%) y por las linternas. La noche despejada nos permite de nuevo disfrutar de las estrellas. El aire en calma y la escasa circulación a estas horas nos permiten caminar tranquilos.
Hace una noche buenísima y poco después de las tres y media, comenzamos a andar. Un coche de la Guardia Civil cierra la marcha y nos acompaña hasta las seis de la mañana. Al poco llegamos a Concilio, cruzamos el río Gállego y nos reagrupamos en el desvío al pueblo de Agüero. En este punto se aprovecha para tomar alguna galleta, un poco de chocolate…
Seguimos por carretera los seis kilómetros que hay hasta Agüero, donde se nos hace de día. Aquí reagrupamos y se nos unen José María ” el ruso “ y Tino Belenguer, que van en coche hasta San Felices.
Nos disponemos a atravesar la bonita sierra de Santo Domingo, y abandonamos el pueblo por una cómoda pista, que discurre junto a un barranco, en dirección a San Felices. Esta pequeña localidad, situada en un altozano, tiene una iglesia en buenas condiciones, y unas pocas casas, la mayoría caídas, excepto dos ó tres que aún están habitables y una de ellas habitada. Nos cruzamos con el único habitante de la aldea. Almorzamos junto a una especie de refugio, y Ramón Serrat decide abandonar la jornada debido al estado de fatiga extrema en que se encuentra. Por el contrario, “ el ruso “ y Tino comienzan a andar con nosotros. En esta parada, Mari, Julia y Mª Carmen siguen curando ampollas.
A la salida del pueblo vemos alguna vaca y seguimos una senda con marcas del camino de Santiago. Vamos junto a un barranco que lleva abundante agua, sin duda debido a las lluvias caídas últimamente y con unas pozas de ensueño. Comenzamos la subida del primero de los siete collados que tendremos que superar hoy, y según los veteranos, el más largo. Atravesamos un trozo de bosque y llegamos a un claro donde quedan los restos de una antigua pardina.
Se aprecia una gran extensión de monte, con robles, carrascas, bojes,…, y a lo lejos “La Osqueta de Salinas”, un hueco en el farallón rocoso por donde se comunicaban los pueblos de un lado y otro de la sierra.
Seguimos andando y llegamos al primer collado. Tras reagruparnos de nuevo seguimos hacia el siguiente collado, y el siguiente, y el siguiente,…
En un momento dado, nos desviamos del camino para ver la placa de Don Bosco puesta en el año 2015 por el bicentenario de su nacimiento. Ante la sorpresa y el enfado general se aprecia claramente que ha sido arrancada.
Tenemos un recuerdo por los difuntos que participaron en anteriores Javieradas: Maite hace la oración del encuentro con Dios en la naturaleza. Felipe el recuerdo por los difuntos. Y Mamen el Padrenuestro del caminante.
Desde aquí hay una vista espectacular, con la pardina Ferrera, por donde pasamos el año pasado, al fondo del valle, la peña Oroel, el monte de San Juan de la Peña, y los Pirineos entre nubes al fondo.
Al poco, junto a un barranco donde se puede coger agua, comemos. Seguimos hacia la zona de “ Los Tablaos “, espectacular formación rocosa donde vemos numerosos buitres y un par de quebrantahuesos. Por aquí accedemos, tras una penosa cuesta encementada, al último collado de hoy, “ El Portillo de Longás”.
La procesionaria, Taumetopoea Pityocampa, está en su punto culminante y afectó a varios peregrinos. Olga y Andrés Pérez les atendieron al llegar a Longás.
Son las tres y media de la tarde y cada vez el cielo se va encapotando más. La alegría de nuestro guía, Luis Javier Gruchaga, es patente: hemos atravesado la sierra de Santo Domingo casi 100 personas y vamos cumpliendo el horario previsto.
A partir de aquí se decide ir a Longás por una buena pista. Chavi y la mujer de Luis Toro se acercan a preguntar si necesitamos alguna cosa, pero todos estamos bastante enteros. Sobre las cinco y media llegamos a Longás, a través de un puente que cruza el recién nacido río Onsella, mojándonos bajo la lluvia durante la última media hora. Cuando llegamos, sí que comienza a llover en abundancia.
Nos acomodamos, nos cambiamos de ropa y sobre las siete y media, en el restaurante “ Los Tablaos “ cena el primer turno, los chicos, y a continuación los mayores.
Al llegar a Longás estaba todo el equipo de intendencia ( Felipe, Ana, Miguel Callén,… con la ayuda de la familia de Chavi. Gracias a todos ), que se han encargado de prepararnos una estupenda cena: macarrones, albóndigas y fruta. También se ha acercado “ Pichetas “ con su guitarra.
Un poco antes de la cena, hemos disfrutado viendo en el bar las fotos de los diversos entrenos de este año. Sigue lloviendo en la calle, y poco a poco, nos dirigimos a nuestros aposentos, la mayoría con el saco y la esterilla.
El pequeño susto del día nos lo ha dado José Antonio Saso, pues ha sufrido dos pequeños desmayos, el segundo durante la cena, seguramente debido al cansancio del día. Él y la buena de Ana, deciden aceptar la invitación de un peregrino y pasar la noche en una cómoda cama para reparar mejor las fuerzas de cara al día de mañana.
El sábado, 4 de marzo, nos despertamos a las siete y media de la mañana. A pesar de las previsiones, no hay nieve por las calles de Longás, aunque sí bien cerca. Tras un abundante desayuno a base de leche, cacao, café, magdalenas, sobaos,…, lo terminamos de recoger todo y nos dirigimos hacia la iglesia, donde Alfonso preside una sencilla ceremonia. El guía, CRU, recita el cántico de las criaturas con la intervención de los peregrinos que al final de cada estrofa proclaman “ LOADO SEAS MI SEÑOR” La iglesia está muy bien conservada y con abundante luz.
A la salida, en las escaleras que desde el atrio descienden hasta la calle, nos hacemos una foto todos los peregrinos. Se nos ha unido Ramón Serrat, con ánimos renovados de llegar a Javier con su hijo Lolo, avezado caminante, y con su mujer, que se estrena en estas lides. Salimos de Longás atravesando un puente construido para salvar un barranco por una carretera recién construida que llaman “La Autovía del Onsella “. Los que estuvimos el año pasado recordamos lo peligroso de este tramo, con la carretera en obras y gran cantidad de barro, que hacía que patinasen vehículos, peregrinos.
El recorrido que seguimos ayer desde el portillo se aprecia nevado y las vistas del pico de Santo Domingo son preciosas. La eliminación de curvas hace que lleguemos al lugar del almuerzo, el desvio a Lobera junto al puente del río Onsella, 15 minutos antes de lo previsto. El equipo de logística da los últimos toques a una longaniza que desprende un olor cautivador. Luce el sol contra todos los pronósticos meteorológicos.
En este lugar nos han han preparado panceta, longaniza y chorizo fritos y nos dan refrescos y vino. Está todo buenísimo, y tras dar cuenta de este sabroso almuerzo, nos disponemos a recorrer los ocho kilómetros que quedan hasta Navardún. Un par de kilómetros antes de llegar a este pueblo nos reagrupamos, y así, en un grupo bastante compacto entramos en Navardún.
Dejamos nuestras mochilas en el sitio donde vamos a comer.
Aprovechamos la hospitalidad del Sr.Antonio Iralde, con su hermano Román, y su hermana Presen, que nos reciben desde hace 8 años. Han prepardo un comedor, con mesas, mantel de papel y sillas, porque aunque no se han hecho presentes los “andalocios”, hemos aprovechado el lugar para unos 60 comensales. El resto ha preferido comer en la calle.
Estamos agradecidos por el trato exquisito que nos depara esta familia en Navardún. Los peregrinos ocuparon parte del bar ya que había “celebración de los cazadores” que ocupaban una larga mesa.
El arroz de verduras con bacalao y tropezones de longaniza que nos ha preparado el equipo de logística, Ana, Miguel, Felipe y Óscar, está para chuparse los dedos. Si no que le pregunten a los que han repetido hasta tres veces. Postre: naranjas, manzanas y plátanos. Este año se decidió no dar un segundo plato ya que el año pasado sobró mucha carne.
Parece que va a a llover, por lo que a las tres y media se recogen todas las pertenencias, se deja ordenado el almacén y salimos de Navardún con las capas y chubasqueros puestos y los paraguas preparados.
El pobre Carlos Montull lleva los pies completamente destrozados.
Algún joven vuelve a llevar el estandarte, que en relevos portaremos hasta Javier
Llegada a Javier Desde aquí tan apenas 14 km nos separan de JAVIER. Son las 15,45 h cuando dejamos el municipio, bordeando su bonita iglesia románica del siglo XII, consagrada a Ntra Sra de la Asunción y el torreón de vigía y defensa.
Un camino firme, con baro y algunos charcos, discurre entre campos de cebada y trigo que rebosan de verdor. A nuestra derecha, al norte, la sierra, con el puerto de Cuatro Caminos al fondo, detrás Ruesta y la presa de Yesa le guardan la espalda. A nuestra izda. la imponente localidad de Sos, cuna de nuestro Rey Fernando el Católico, se deja ver, por momentos iluminada por los rayos de sol.
Al llegar al canal de las Bardenas, a 1 km después de cruzar la crta CV-684 (Undués de Lerda), dejamos el camino y entramos en Navarra por la pista asfaltada que discurre paralela al canal y giramos hacía el norte.
De repente, las nubes desaparecen y se queda una tarde estupenda. Algunos lo explican debido a la ayuda que siempre tenemos de la Divina Providencia. Aquí, en el límite de las dos provincias, celebramos el rito del ajo, símbolo de purificación. Un trozo de ajo y pan para cada peregrino.
Para pasar el mal trago, se reparten gajos de mandarina. Siguiendo la banqueta del canal, y luego por una pista asfaltada, llegamos a una vivienda caída donde se reparten nueces que ha traido Alfonso. Cuando llegamos a la casa de las nueces, bautizada así porque reponemos calorías con este delicioso e hipercalórico fruto seco (600 por cada 100 gr.), solo quedan 2 kms. Y los que están más fuertes se disponen a recorrerlos corriendo. Desde aquí salen en estampida. Esta carrera queda inmortalizada en varias fotos. El resto sale andando a continuación y poco a poco, todos vamos llegando al cartel indicativo de Javier.
Iván García llegó el primero. Menos mal que acababa de salir del hospital, porque de otro modo se hubiera pasado el pueblo de Javier y varios pueblos más
A poca distancia le seguía Héctor Cruchaga, segundo, y el tercero fue Pablo Oria ( este año David Oria declinó el competir) Cuarto Leo Carranza . El quinto Felipe Munuera. Cada año llega el quinto. Me hace pensar eso de llegar siempre el quinto!!. Luego Javier Lorés, Lolo Serrat, Diego Laliena, Pablo Lendines, Alex Pérez Abós, Jorge Baltasar….
Se les recibe con gran alborozo y alegría bajo un túnel de manos y bastones. Besos, abrazos, alegría y hasta lagrimillas por haber superado este reto. Este año no ha habido ninguna caída en esta ceremonia porque se hizo un túnel amplio y sin tocar a los que venían corriendo.
Alegría general, fotos y se va haciendo de noche. Un último esfuerzo y atravesamos Javier para llegar a nuestro lugar de alojamiento, el “Albergue Misionero de Javier”: dormitorios con literas, duchas con agua caliente al principio. Al final ni caliente ni agua. y un comedor para acoger peregrinos.
Después de asearnos y cambiarnos de ropa se celebra una sencilla y emotiva Acción de Gracias en el vestíbulo del primer piso del albergue, ofreciendo cada peregrino espontáneamente una luminaria encendida que deposita en el suelo y que iba formando una cruz luminosa.
Desde las 21.00 h. cena y entrega del pañuelo de peregrino a los que hacen por primera vez la peregrinación
DOMINGO, 09 de Marzo .-.Cuarta jornada.
Doce peregrinos han madrugado un poco más que el resto para participar en el Vía Crucis desde Sangüesa. Otros nos en encontramos en el km 3 con la cabeza de la procesión, con los compañeros que han salido antes y con otras personas de la Parroquia de María Auxiliadora de Huesca que llegaron a Sangüesa en autobús.
Otros participan en el sacramento de la Reconciliación. Y todos, creo, en La Eucaristía presidida por monseñor Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, acompañado por D. Juan Antonio Aznárez, obispo auxiliar de Pamplona, José Mª Aicúa, responsable de Misiones y Javieradas y rector del santuario.
Entramos en la explanada del castillo junto a la imagen de San Francisco Javier que la preside. Es fácil encontrar a los nuestros. El estandarte preside a nuestro grupo..
Un lluvia suave y a intervalos (andalocios) se hace presente durante la celebración de la Eucaristía. Después damos una vuelta por los alrededores y compramos las cruces de recuerdo.
Los autobuses nos llevan a los peregrinos, pertenecientes a la Obra Salesiana de Huesca, a Sangüesa. Realizamos una breve visita turística por grupos por la ciudad y tomamos una degustación en los bares para animar la comunicación.
A las 14.00 h. regresamos en autobús al restaurante Yamaguchi donde comemos,
El compañero Ignacio Aguareles se queda en Sangüesa ya.que después de jubilarse recientemente, va a realizar el Camino de Santiago.
Breve sobremesa y regreso a Huesca en autobús. Alguno quería regresar a Huesca por donde había venido Por la sierra. ¡ En serio! Y otro se brindó a acompañarle. Quizá lo hagan el próximo año.
Extraordinaria experiencia y grandes momentos vividos que recordaremos durante toda la vida.
Gracias a todos.
Autores Rubén Banzo y A.G.de E.
Reunión Javierada 2017
Publicado por Javierada Huesca el lunes, febrero 20, 2017El próximo viernes, día 24 de Febrero, reunión en la Sala de Medios del colegio, a las 19:30h. para concretar horarios, detalles y abonar las correspondientes inscripciones.
Recordaros los puntos 7 y 8 de "Qué es la JAVIERADA de Salesianos - Huesca":
7.- Es condición “sine qua non” haber realizado íntegramente tres entrenos y la prueba. Puede haber excepciones que juzgará la comisión.
8.- Dado Que el límite de peregrinos no puede exceder los 80, en el momento de la inscripción, tienen PRIORIDAD los que salgan desde Huesca respecto a los que no pernocten en Ayerbe. Después los que salgan de Ayerbe. Y estos sobre los que empiecen en Longás. Y dentro de las situaciones anteriores, tendrán prioridad los jóvenes alumnos del colegio, antiguos alumnos y padres de alumnos.
A todos aquellos peregrinos que hayan completado las pruebas necesarias, y de cara a facilitar el pago y la inscripción, os adelantamos los precios para la Javierada 2017:
PEREGRINOS:
Alojamiento hasta Javier con Bus (Adultos): 73 €
Alojamiento hasta Javier con Bus (Jóvenes): 58 €
Alojamiento hasta Javier sin Bus (Adultos): 61 €
Alojamiento hasta Javier sin Bus (Jóvenes): 46 €
Seguro de accidentes para NO FEDERADOS: 5 €
Comida del domingo día 6 en Sangüesa - Restaurante "Yamaguchi": 14 €
* El abono de la comida se hará en el propio restaurante
ACOMPAÑANTES:
Autobús: 14 €
Comida Domingo en Sangüesa: 14 €
* El abono de la comida se hará en el propio restaurante
IMPORTANTE: Los menores deben traer firmada de puño y letra de sus padres/tutores legales la autorización para poder realizar la Javierada 2017. Podéis descargar la autorización AQUÍ.
La Prueba: San Chinés, los Pepes, Sescún, Orlato, Belsué
Publicado por Javierada Huesca el lunes, febrero 20, 2017
La Prueba de la Javierada (18-02-2017)
FOTOS de la PRUEBA
LA PRUEBA .-.LOS PEPES-SESCÚN
(CARIDAD)
Preciosa y durísima peregrinación que hemos culminado todos los que la hemos empezado, ayudándonos y dándonos apoyo unos a otros durante todo el día, formando un auténtico grupo, guiados por la virtud de la Caridad
Habíamos sido citados a las cuatro y media de la mañana. Allí nos hemos presentado, según el contaje posterior, un total de 102 peregrinos. Hace una buena noche, sobre nosotros se ven un buen número de estrellas y la previsión meteorológica es que luzca el sol durante toda la jornada. Hoy sí que está Luis Javier Cruchaga desde el inicio, ya recuperado de sus problemas físicos, y es él quien da las explicaciones de por donde va a ir el recorrido de hoy. Él mismo dirige el rezo del Ave María y el Gloria y quien invoca la protección de San Lorenzo, San Úrbez, San Vicente, San Juan Bosco y María Auxiliadora. Falta Alfonso García de Eulate, ingresado en la clínica Santiago debido a una neumonía. ¡ Qué se mejore lo más rápidamente posible y esperamos verlo pronto otra vez entre nosotros ¡.
Vuelve a llamar la atención la numerosa presencia de jóvenes, alegres, ilusionados y expectantes ante las vivencia que nos deparará el día de hoy.
Salimos de Huesca en dirección norte, dirigiéndonos hacia el polígono industrial SEPES, que atravesamos y cogemos el antiguo camino de Barluenga, que se dirige hacia Fornillos de Apiés y el pantano de Montearagón. Se camina muy bien a estas horas de la mañana y el grupo permanece muy compacto. En el cielo se aprecian con claridad varias constelaciones: Casiopea, la Osa Mayor y la Osa Menor con la estrella polar, entre otras. A pesar del buen tiempo que hemos tenido los últimos días, aún se conservan algunos charcos de la lluvia del pasado lunes, que intentamos esquivar con mayor o menor fortuna. Al cabo del un buen rato, cogemos un desvío señalizado a la derecha que aprovechando la calzada romana y en continua ascensión nos deja en la carretera que une el pantano de Montearagón con Fornillos de Apiés. Vamos pisando piedras puestas aquí hace 2000 años y que servían y sirven aún para comunicar pueblos y gentes. Mientras ascendemos se ve iluminada Huesca al fondo, envuelta por una tenue niebla.
Primer reagrupamiento y en breves momentos enfilamos la carretera que tras pasar por encima de la presa de Montearagón nos lleva hasta Barluenga, que rodeamos, y seguimos un poco más allá. Han sido unos cuantos kilómetros que nos sirven para preparar las piernas a lo que nos espera durante la Javierada. Dejamos Barluenga atrás y seguimos por la carretera que se dirige a San Julián de Banzo, mientras se va haciendo de día y los frontales y linternas se van apagando. Dejamos unos hermosos campos de olivos a ambos lados de la carretera. Enseguida cogemos un buen camino a la derecha que indica San Martín de la Valdonsera y Ciano, que es hacia donde nos dirigimos.
La senda va ascendiendo, primero de manera suave y luego ya de forma más decidida, trazando sucesivas curvas. El grupo, debido a la exigencia del terreno, se va estirando. Llegamos a lo alto de la loma, donde el camino pasa entre dos grandes rocas. Se ve un panorama inmenso de la Hoya de Huesca, con la ciudad de Huesca en el centro, Mondó, Santa Eulalia de la Peña y el Salto de Roldán, entre otros muchos lugares. En este punto, en lo alto de una de las rocas por donde pasa el camino, asomándose al vacío, unos cuantos peregrinos aprovechan para sacarse unas bonitas fotos y tener un buen recuerdo de este lugar.
Ya hemos llegado a los campos de Ciano, zona de antiguos cultivos que pertenece al lugar de Santa Eulalia la Mayor. Durante la madrugada ha hecho bastante frío, brillaba la hierba y a esta altura parece que aún queda un poco de rosada. Dejamos atrás la Hoya y nos adentramos en la Sierra, y al poco se ve el Tozal de Guara, una parte del pantano de Vadiello, el pico de Fragineto, que vamos a ir rodeando y nos va a acompañar durante el resto del día, y, al fondo, los Pepes, curiosa formación rocosa, como dos hermanos gemelos, a donde nos dirigimos.
Cogemos una pista que se interna en un bosque formado por pinos de repoblación, infestados con numerosa procesionaria, que forma las típicas bolsas en las copas, pero también por el suelo, apelotonadas o en hileras. Desgraciadamente, de una forma u otra, la sustancia urticante de la procesionaria afecta a la cara y un ojo de Alex Pérez, provocándole manchas y una hinchazón importante en la zona afectada, con muchas molestias en el ojo, que requiere que se le hagan unas primeras curas. Después de dejar varios desvíos, y en continuo descenso, llegamos al despoblado y abandonado lugar de Isarre, del cual quedan unos mínimos restos y donde termina la pista.
En este sitio vamos a almorzar. Son cerca de las diez de la mañana y ya llevamos unas cuantas horas caminando y unos cuantos kilómetros recorridos. En este lugar nos está esperando la intendencia, en este caso Ana, la mujer de Tino Belenguer, la mujer de Luis Toro, Olga,…, con una buena olla de chocolate caliente y gran cantidad de rosquillas caseras. Nos aposentamos buscando el sol y tras almorzar lo que cada uno ha traído, vamos dando buena cuenta del chocolate y las rosquillas. ¡ Qué bueno todo ¡. Se agradece muchísimo el esfuerzo y el tiempo que han puesto en prepararlo y traerlo hasta este recóndito lugar. En coche han llegado Tino Belenguer y José María Claver “El Ruso “, que se unen a la caminata a partir de ahora. En previsión de que vaya a peor la reacción a la procesionaria que afecta a Alex y que lo pueda visitar un médico especialista, se baraja la posibilidad de que regrese a Huesca en coche con la intendencia, pero él prefiere continuar, convirtiéndose en un ejemplo de perseverancia y superación para todos.
Al poco comenzamos de nuevo a andar y por unas senda entre el bosque llegamos a la ermita rupestre de San Chinés.
Este eremitorio aprovecha una cueva en la base de una gran mole de conglomerado que ha sido cerrada por una pared de piedras, al pie del barranco de Vadiello. Según indica un panel informativo “ se cree que es de raíces hispano-visigodas por su sencillez arquitectónica, aprovechando una oquedad en la roca y la mucha sencillez de los materiales constructivos. El conjunto del eremitorio y el barranco de Vadiello forman un enclave de gran interés cultural y natural por la espectacular belleza del barranco y el encanto particular de la ermita, cargada de sentimientos de continua reflexión “. Aprovechamos para admirar este bonito lugar y hacer las fotos de rigor, pero la parada es corta, y tras cruzar el barranco, comenzamos una penosa ascensión que nos llevará hasta “ los Pepes “.
Luis Javier Cruchaga recomienda cuidado, debido a lo abrupto del terreno que vamos a transitar, y que vayamos muy juntos, pues hay numerosas piedras sueltas, y de esta manera se minimiza el posible peligro que puede suponer si se desprenden a nuestro paso. Hemos abandonado el bosque y ahora se nota más el calor que nos va acompañar hasta que se ponga el sol durante la tarde. La subida es penosa, con algunos pasos difíciles, pero gracias a numerosos voluntarios, todos vamos ascendiendo. Al fondo queda la ermita de San Chinés. Enfrente, la pared que la cobija. Y sobrevuelan el cielo numerosos buitres, sin duda sorprendidos ante la presencia de tanta gente por estos lugares: 104 personas según el último contaje.
Llegamos a la base de “ los Pepes “, dos curiosas formaciones de conglomerado que custodian este lugar. Al otro lado hay un tremendo precipicio que da al valle de Nocito. Estamos en un balcón natural con el pico de Fragineto enfrente, detrás aparece el Tozal nevado de Guara, y al norte se intuyen Las tres Sorores, con el Monte Perdido en medio. Se aprovecha para reagrupar de nuevo y recuperar fuerzas por parte de los que han subido más apurados.
Aunque parece imposible, entre “ los Pepes “ se puede seguir un sendero para pasar al otro lado. Entre ellos se ha formado un verdadero bosque con unos bojes y acebos de considerables dimensiones, que parece una verdadera selva. Se pasa con dificultad, primero en ascenso y luego en descenso.
Tras atravesarlos, una nueva parada de reagrupamiento. Luis Javier Cruchaga nos avisa de que hemos ido acumulando bastante retraso, y que a partir de aquí, en que el camino se vuelve mucho mejor, sería conveniente poner un mayor ritmo para poder cumplir el recorrido previsto. Estamos en otro balcón natural desde el que se puede ver el santuario de San Úrbez, y los restos del mesón de Santa Eulalia o de Sescún, donde está previsto comer. Comenzamos a bajar por una senda entre el bosque, que da a una buena pista por la que atravesamos varios barrancos, en alguno de los cuales aprovechamos para coger agua, y un poco más de las dos del mediodía llegamos al mesón de Santa Eulalia. Nos diseminamos alrededor de esta casa abandonada y que a duras penas aguanta en pie, cerca de la ermita de Sescún, buscando el sol para dar buena cuenta de los bocadillos, fiambreras con pasta, botas de vino, bizcochos, galletas,…
A las tres retomamos de nuevo la marcha por una buena senda. Seguimos rodeando el pico Fragineto y al poco aparece detrás la cara norte del Tozal de Guara, con un abundante tapiz de nieve. Recordamos las jornadas pasadas en la colocación de “ La cruz de los Javieres “, intentando localizar el enclave donde la pusimos. Bajamos y subimos varios collados y llegamos a la pardina de Orlato.
Dado lo avanzado de la hora, son las cinco y media de la tarde, se decide no seguir hacia Ibirque y el valle del Guarga y tras contactar con los conductores de los autobuses que nos deben recoger y llevar a Huesca, se elige la opción de que nos esperen en Santa María de Belsué, que está a 12 kilómetros por carretera. Aquí abandona el grupo, en coche, Tino Belenguer, pues le espera su hija con su familia, y se unen María Sánchez Giral y la madre de Héctor Gruchaga. Su padre se convierte de nuevo en coche de apoyo, por si alguno se encuentra mal y poder hacer en vehículo los últimos kilómetros, aunque no ha sido necesario.
Cuando llevamos una hora de camino, nos adentramos por una senda que sale a la izquierda de la carretera y que nos evita una buena vuelta, y, según Luis Javier Cruchaga, un kilómetro de asfalto, algo que se agradece.
La carretera discurre paralela al barranco de Lúsera, que drena en el río Flumen a la altura del pantano de Santa María de Belsué, y se ven al fondo numerosas y bonitas pozas. Llegamos al desvío del pueblo abandonado de Lúsera, que se ve en lo alto, y ya va anocheciendo. Se va haciendo necesario usar de nuevo frontales y linternas. También nos hemos ido abrigando, pues la puesta de sol hace que la temperatura vaya bajando. Por la carretera hay que andar con cuidado, pues aparece de vez en cuando algún que otro coche que hace que nos tengamos que alinear a la izquierda de la misma.
Nos están esperando dos autobuses a la altura de Santa María de Belsué, donde vamos llegando a partir de las siete y media de la tarde. También nos espera la intendencia con un buen té caliente con azúcar y cervezas frías, por si alguno quiere hacer uso de estos “ reconstituyentes “. Se echa de menos a Alfonso García de Eulate. Algo después de las ocho de la tarde llegan los últimos peregrinos.
Todos estamos cansados pero a la vez contentos de haber superado esta prueba durísima.
Según algunos compañeros que llevan los medios adecuados, hemos andado 47 kilómetros, con doce horas de movimiento, tres horas y media en reposo y algo más de 1900 metros de desnivel acumulado. Hemos atravesado la sierra por unos entornos preciosos, hemos disfrutado de vistas y panorámicas espectaculares, pero lo más importante es que hemos llegado todos y no hay mejor resumen que lo escrito por Nino en el whatssap “ jornada maravillosa la de ayer, exigente física y psicológicamente, como creo debe ser, porque nos ayuda a ser más solidarios, más cercanos, más unidos y más humildes “. Ayuda a hacer grupo, muy importante para poder hacer y disfrutar la Javierada”.
A descansar Javieres. Gracias a todos los que han hecho posible la maravillosa peregrinación de hoy..
RECORDAD:
El próximo viernes, a las 19:30 h. reunión en la sala de medios del colegio salesiano para concretar los últimos detalles de la Javierada 2017, y el próximo fin de semana, libre para entrenos particulares bajo la virtud de la Diligencia.
FOTOS de la PRUEBA
LA PRUEBA .-.LOS PEPES-SESCÚN
(CARIDAD)
Preciosa y durísima peregrinación que hemos culminado todos los que la hemos empezado, ayudándonos y dándonos apoyo unos a otros durante todo el día, formando un auténtico grupo, guiados por la virtud de la Caridad
Habíamos sido citados a las cuatro y media de la mañana. Allí nos hemos presentado, según el contaje posterior, un total de 102 peregrinos. Hace una buena noche, sobre nosotros se ven un buen número de estrellas y la previsión meteorológica es que luzca el sol durante toda la jornada. Hoy sí que está Luis Javier Cruchaga desde el inicio, ya recuperado de sus problemas físicos, y es él quien da las explicaciones de por donde va a ir el recorrido de hoy. Él mismo dirige el rezo del Ave María y el Gloria y quien invoca la protección de San Lorenzo, San Úrbez, San Vicente, San Juan Bosco y María Auxiliadora. Falta Alfonso García de Eulate, ingresado en la clínica Santiago debido a una neumonía. ¡ Qué se mejore lo más rápidamente posible y esperamos verlo pronto otra vez entre nosotros ¡.
Vuelve a llamar la atención la numerosa presencia de jóvenes, alegres, ilusionados y expectantes ante las vivencia que nos deparará el día de hoy.
Salimos de Huesca en dirección norte, dirigiéndonos hacia el polígono industrial SEPES, que atravesamos y cogemos el antiguo camino de Barluenga, que se dirige hacia Fornillos de Apiés y el pantano de Montearagón. Se camina muy bien a estas horas de la mañana y el grupo permanece muy compacto. En el cielo se aprecian con claridad varias constelaciones: Casiopea, la Osa Mayor y la Osa Menor con la estrella polar, entre otras. A pesar del buen tiempo que hemos tenido los últimos días, aún se conservan algunos charcos de la lluvia del pasado lunes, que intentamos esquivar con mayor o menor fortuna. Al cabo del un buen rato, cogemos un desvío señalizado a la derecha que aprovechando la calzada romana y en continua ascensión nos deja en la carretera que une el pantano de Montearagón con Fornillos de Apiés. Vamos pisando piedras puestas aquí hace 2000 años y que servían y sirven aún para comunicar pueblos y gentes. Mientras ascendemos se ve iluminada Huesca al fondo, envuelta por una tenue niebla.
Primer reagrupamiento y en breves momentos enfilamos la carretera que tras pasar por encima de la presa de Montearagón nos lleva hasta Barluenga, que rodeamos, y seguimos un poco más allá. Han sido unos cuantos kilómetros que nos sirven para preparar las piernas a lo que nos espera durante la Javierada. Dejamos Barluenga atrás y seguimos por la carretera que se dirige a San Julián de Banzo, mientras se va haciendo de día y los frontales y linternas se van apagando. Dejamos unos hermosos campos de olivos a ambos lados de la carretera. Enseguida cogemos un buen camino a la derecha que indica San Martín de la Valdonsera y Ciano, que es hacia donde nos dirigimos.
La senda va ascendiendo, primero de manera suave y luego ya de forma más decidida, trazando sucesivas curvas. El grupo, debido a la exigencia del terreno, se va estirando. Llegamos a lo alto de la loma, donde el camino pasa entre dos grandes rocas. Se ve un panorama inmenso de la Hoya de Huesca, con la ciudad de Huesca en el centro, Mondó, Santa Eulalia de la Peña y el Salto de Roldán, entre otros muchos lugares. En este punto, en lo alto de una de las rocas por donde pasa el camino, asomándose al vacío, unos cuantos peregrinos aprovechan para sacarse unas bonitas fotos y tener un buen recuerdo de este lugar.
Ya hemos llegado a los campos de Ciano, zona de antiguos cultivos que pertenece al lugar de Santa Eulalia la Mayor. Durante la madrugada ha hecho bastante frío, brillaba la hierba y a esta altura parece que aún queda un poco de rosada. Dejamos atrás la Hoya y nos adentramos en la Sierra, y al poco se ve el Tozal de Guara, una parte del pantano de Vadiello, el pico de Fragineto, que vamos a ir rodeando y nos va a acompañar durante el resto del día, y, al fondo, los Pepes, curiosa formación rocosa, como dos hermanos gemelos, a donde nos dirigimos.
Cogemos una pista que se interna en un bosque formado por pinos de repoblación, infestados con numerosa procesionaria, que forma las típicas bolsas en las copas, pero también por el suelo, apelotonadas o en hileras. Desgraciadamente, de una forma u otra, la sustancia urticante de la procesionaria afecta a la cara y un ojo de Alex Pérez, provocándole manchas y una hinchazón importante en la zona afectada, con muchas molestias en el ojo, que requiere que se le hagan unas primeras curas. Después de dejar varios desvíos, y en continuo descenso, llegamos al despoblado y abandonado lugar de Isarre, del cual quedan unos mínimos restos y donde termina la pista.
En este sitio vamos a almorzar. Son cerca de las diez de la mañana y ya llevamos unas cuantas horas caminando y unos cuantos kilómetros recorridos. En este lugar nos está esperando la intendencia, en este caso Ana, la mujer de Tino Belenguer, la mujer de Luis Toro, Olga,…, con una buena olla de chocolate caliente y gran cantidad de rosquillas caseras. Nos aposentamos buscando el sol y tras almorzar lo que cada uno ha traído, vamos dando buena cuenta del chocolate y las rosquillas. ¡ Qué bueno todo ¡. Se agradece muchísimo el esfuerzo y el tiempo que han puesto en prepararlo y traerlo hasta este recóndito lugar. En coche han llegado Tino Belenguer y José María Claver “El Ruso “, que se unen a la caminata a partir de ahora. En previsión de que vaya a peor la reacción a la procesionaria que afecta a Alex y que lo pueda visitar un médico especialista, se baraja la posibilidad de que regrese a Huesca en coche con la intendencia, pero él prefiere continuar, convirtiéndose en un ejemplo de perseverancia y superación para todos.
Al poco comenzamos de nuevo a andar y por unas senda entre el bosque llegamos a la ermita rupestre de San Chinés.
Este eremitorio aprovecha una cueva en la base de una gran mole de conglomerado que ha sido cerrada por una pared de piedras, al pie del barranco de Vadiello. Según indica un panel informativo “ se cree que es de raíces hispano-visigodas por su sencillez arquitectónica, aprovechando una oquedad en la roca y la mucha sencillez de los materiales constructivos. El conjunto del eremitorio y el barranco de Vadiello forman un enclave de gran interés cultural y natural por la espectacular belleza del barranco y el encanto particular de la ermita, cargada de sentimientos de continua reflexión “. Aprovechamos para admirar este bonito lugar y hacer las fotos de rigor, pero la parada es corta, y tras cruzar el barranco, comenzamos una penosa ascensión que nos llevará hasta “ los Pepes “.
Luis Javier Cruchaga recomienda cuidado, debido a lo abrupto del terreno que vamos a transitar, y que vayamos muy juntos, pues hay numerosas piedras sueltas, y de esta manera se minimiza el posible peligro que puede suponer si se desprenden a nuestro paso. Hemos abandonado el bosque y ahora se nota más el calor que nos va acompañar hasta que se ponga el sol durante la tarde. La subida es penosa, con algunos pasos difíciles, pero gracias a numerosos voluntarios, todos vamos ascendiendo. Al fondo queda la ermita de San Chinés. Enfrente, la pared que la cobija. Y sobrevuelan el cielo numerosos buitres, sin duda sorprendidos ante la presencia de tanta gente por estos lugares: 104 personas según el último contaje.
Llegamos a la base de “ los Pepes “, dos curiosas formaciones de conglomerado que custodian este lugar. Al otro lado hay un tremendo precipicio que da al valle de Nocito. Estamos en un balcón natural con el pico de Fragineto enfrente, detrás aparece el Tozal nevado de Guara, y al norte se intuyen Las tres Sorores, con el Monte Perdido en medio. Se aprovecha para reagrupar de nuevo y recuperar fuerzas por parte de los que han subido más apurados.
Aunque parece imposible, entre “ los Pepes “ se puede seguir un sendero para pasar al otro lado. Entre ellos se ha formado un verdadero bosque con unos bojes y acebos de considerables dimensiones, que parece una verdadera selva. Se pasa con dificultad, primero en ascenso y luego en descenso.
Tras atravesarlos, una nueva parada de reagrupamiento. Luis Javier Cruchaga nos avisa de que hemos ido acumulando bastante retraso, y que a partir de aquí, en que el camino se vuelve mucho mejor, sería conveniente poner un mayor ritmo para poder cumplir el recorrido previsto. Estamos en otro balcón natural desde el que se puede ver el santuario de San Úrbez, y los restos del mesón de Santa Eulalia o de Sescún, donde está previsto comer. Comenzamos a bajar por una senda entre el bosque, que da a una buena pista por la que atravesamos varios barrancos, en alguno de los cuales aprovechamos para coger agua, y un poco más de las dos del mediodía llegamos al mesón de Santa Eulalia. Nos diseminamos alrededor de esta casa abandonada y que a duras penas aguanta en pie, cerca de la ermita de Sescún, buscando el sol para dar buena cuenta de los bocadillos, fiambreras con pasta, botas de vino, bizcochos, galletas,…
A las tres retomamos de nuevo la marcha por una buena senda. Seguimos rodeando el pico Fragineto y al poco aparece detrás la cara norte del Tozal de Guara, con un abundante tapiz de nieve. Recordamos las jornadas pasadas en la colocación de “ La cruz de los Javieres “, intentando localizar el enclave donde la pusimos. Bajamos y subimos varios collados y llegamos a la pardina de Orlato.
Dado lo avanzado de la hora, son las cinco y media de la tarde, se decide no seguir hacia Ibirque y el valle del Guarga y tras contactar con los conductores de los autobuses que nos deben recoger y llevar a Huesca, se elige la opción de que nos esperen en Santa María de Belsué, que está a 12 kilómetros por carretera. Aquí abandona el grupo, en coche, Tino Belenguer, pues le espera su hija con su familia, y se unen María Sánchez Giral y la madre de Héctor Gruchaga. Su padre se convierte de nuevo en coche de apoyo, por si alguno se encuentra mal y poder hacer en vehículo los últimos kilómetros, aunque no ha sido necesario.
Cuando llevamos una hora de camino, nos adentramos por una senda que sale a la izquierda de la carretera y que nos evita una buena vuelta, y, según Luis Javier Cruchaga, un kilómetro de asfalto, algo que se agradece.
La carretera discurre paralela al barranco de Lúsera, que drena en el río Flumen a la altura del pantano de Santa María de Belsué, y se ven al fondo numerosas y bonitas pozas. Llegamos al desvío del pueblo abandonado de Lúsera, que se ve en lo alto, y ya va anocheciendo. Se va haciendo necesario usar de nuevo frontales y linternas. También nos hemos ido abrigando, pues la puesta de sol hace que la temperatura vaya bajando. Por la carretera hay que andar con cuidado, pues aparece de vez en cuando algún que otro coche que hace que nos tengamos que alinear a la izquierda de la misma.
Nos están esperando dos autobuses a la altura de Santa María de Belsué, donde vamos llegando a partir de las siete y media de la tarde. También nos espera la intendencia con un buen té caliente con azúcar y cervezas frías, por si alguno quiere hacer uso de estos “ reconstituyentes “. Se echa de menos a Alfonso García de Eulate. Algo después de las ocho de la tarde llegan los últimos peregrinos.
Todos estamos cansados pero a la vez contentos de haber superado esta prueba durísima.
Según algunos compañeros que llevan los medios adecuados, hemos andado 47 kilómetros, con doce horas de movimiento, tres horas y media en reposo y algo más de 1900 metros de desnivel acumulado. Hemos atravesado la sierra por unos entornos preciosos, hemos disfrutado de vistas y panorámicas espectaculares, pero lo más importante es que hemos llegado todos y no hay mejor resumen que lo escrito por Nino en el whatssap “ jornada maravillosa la de ayer, exigente física y psicológicamente, como creo debe ser, porque nos ayuda a ser más solidarios, más cercanos, más unidos y más humildes “. Ayuda a hacer grupo, muy importante para poder hacer y disfrutar la Javierada”.
A descansar Javieres. Gracias a todos los que han hecho posible la maravillosa peregrinación de hoy..
RECORDAD:
El próximo viernes, a las 19:30 h. reunión en la sala de medios del colegio salesiano para concretar los últimos detalles de la Javierada 2017, y el próximo fin de semana, libre para entrenos particulares bajo la virtud de la Diligencia.
Quinto Entreno: Castillo de Loarre
Publicado por Javierada Huesca el miércoles, febrero 15, 2017
5º entreno de la Javierada (11-2-2017)
FOTOS de la jornada.
Provistos de linternas, frontales y reflectantes porque a las 6:00 h. era oscuro. Y equipados con aparaguas, impermeables, chubasqueros, capas, polainas y demás porque la previsión era de tiempo propio de invierno, se han realizado los rezos de costumbre. Bajo el lema de AUSTERIDAD. Han tomado la salida 98 peregrinos En los primeros kilómetros se han ido añaniendo algunos más hasta llegar al número de 116 en Yéqueda.
Entre los presentes no falta Mª Dolores Aliaga, que hace un esfuerzo mayor al venir desde Zaragoza. Falta Luis Javier Gruchaga, aún con molestias físicas, que se incorporará al grupo posteriormente, y es Antonio Rico quien da las indicaciones de rigor y Alfonso García de Eulate quien dirige el rezo y solicita la protección de San Valero, San Lorenzo, San Urbez, San Vicente, San Juan Bosco y Mª Auxiliadora. Es noche cerrada, pero la temperatura es relativamente agradable y el cielo aparece estrellado, aunque hay incertidumbre por las previsiones meteorológicas.
Se sale de la ciudad de Huesca hacia el norte por un camino paralelo al río Isuela que nos va a llevar hasta la alberca de Cortés. El grupo se va alargando, se va dividiendo en otros más pequeños, y como en anteriores salidas, llama la atención la gran cantidad de jóvenes, que van repitiendo semana tras semana, y que dan alegria y animan a todos. Los frontales y linternas van iluminando el camino y crean una sensación casi fantasmal, como de luciérnagas en movimiento continuo. Durante todo el día, como en los anteriores, tanto Miguel Almarcegui como Toni y algún compañero más, van haciendo numerosas fotografías que luego compartirán con el resto.
Rodeamos la alberca de Cortés por nuestra derecha y por buen camino llegamos a Banastás sobre las siete y cuarto, donde tiene lugar el primer reagrupamiento. A partir de aquí toca carretera durante 14 ó 15 kilómetros. Se ha programado de esta manera pensando en lo que tocará cuando realicemos la Javierada. Así pues, salimos de Banastás por la carretera de Lierta y poco a poco se va haciendo de día. Al cabo de unos cuantos kilómetros aparece a nuestra derecha el castillo de Nisano y a nuestra izquierda Mondó y los campos de almendros que rodean la carrasca de Becha, recorrido de una salida anterior. Un poco más adelante, a la izquierda de la carretera se ve un almendro en flor, quizás el primero de la temporada, que desafía a los fríos de estos días. Tras las largas rectas de este tramo carretero, un fuerte descenso y después de cruzar el río Venia, en el desvío que hay para ir a Lierta hacemos una nueva parada para reagrupar y comer algo. En este punto se unen algunos jóvenes peregrinos con sus padres.
Tras la breve parada, se continúa por carretera hacia Puibolea. La temperatura sigue siendo agradable y de momento aguanta sin llover. El ritmo que marca la cabeza del grupo, sin prisa pero sin pausa, es el adecuado para que continuemos bastante juntos, pero se avance con decisión. A la altura de Puibolea se nos unen Luis Javier Gruchaga, Tino Belenguer y José María “ el ruso “, que son saludados por todos, que nos alegramos que estén mejor de salud y que nos acompañen en este día. Luis Javier Gruchaga y Tino Belenguer van hacia la cabeza del grupo y José María pasa a acompañar a los que cierran la marcha. Caminamos por la carretera que une Puibolea y Bolea, recién inaugurada y que presenta un aspecto magnífico. Un pequeño repecho y entramos en Bolea. Son las diez y cuarto y toca almorzar. Nos diseminamos por la plaza y un parque cercano, donde hay fuentes. En ambos casos, unos buscando el sol, otros la sombra. Roberto Garzo va a buscar unas tortas típicas de la localidad, que reparte entre los peregrinos. Además, Andrés Pérez Muñoz ha traido unos rosquillas caseras, que también comparte. Se agradecen ambos gestos y se disfruta de estos postres. Tras almorzar, algunos visitan los bares para tomar un café caliente y los más aprovechan para descansar un poco. A las once menos cuarto continuamos la marcha. Un poco antes, “ el ruso “ tiene trabajo, pues debe atender un problema en una rodilla de Luis Betés. Con sus buenos oficios, este puede continuar la marcha.
Salimos de Bolea por buena pista en dirección a Aniés siguiendo el PR1. Se ven buenas vistas de los alrededores de Bolea, rodeada de campos de almendros y con el pico Gratal al fondo. Al poco llegamos a la ermita de Santa Quiteria, al lado del camino, y cogemos un desvío indicado a la derecha, que por buena senda nos ha de llevar a la ermita de San Cristóbal. Vamos subiendo poco a poco y nos vamos introduciendo en el valle que forma el río Sotón desde su nacimiento. Cruzamos varios barrancos que desembocan en el principal y que drenan el agua que ha caído durante los pasados días. Al fondo se ve el río Sotón, que llegado un momento hemos de cruzar para acceder a la ermita de San Cristóbal, ermita rupestre emplazada en un sitio inverosímil, aprovechando una cueva natural, y cerrada por una pared de piedras. La senda se interna en un sotobosque de boj y otros matorrales y por unos rústicos escalones accedemos al interior de la ermita a través de una puerta que no cierra. Hay un altar medio roto y una bonita pintura de factura popular. Al fondo, otro cuarto y una especie de balcón natural abierto al vacío y al barranco, con unas vistas espectaculares. Tras las explicaciones de Luis Javier Gruchaga, seguimos la excursión ascendiendo por la montaña de forma bastante directa, primero atravesando el bosque que se ha formado y luego por terreno abierto. Se ve el camino que hemos ido siguiendo y el pueblo de Bolea al fondo. Unos chicos se han adelantado y han equivocado el camino y luego tendrán el pequeño castigo de acompañar a los que cierran el grupo. Al final de esta corta ascensión llegamos a una buena pista que cruza estos recónditos lugares, donde reagrupamos y nos encontramos con el hermano de Luis Javier Gruchaga, que ha acompañado a su mujer, que a partir de ahora sigue con nosotros. Él continúa su gran labor como coche de apoyo, aportando gran seguridad al ser un grupo tan grande.
Caminamos por la pista y vemos varias estructuras que se aprovechan para cazar la paloma cuando cruza en otoño estos montes. Se ve un paisaje inmenso, desde Huesca, de donde venimos, Bolea, Aniés, al fondo el pantano de La Sotonera y el castillo de Loarre, donde terminamos hoy. Al poco, en lo alto, aparece nuestro próximo objetivo, la ermita de la Virgen de la Peña, a donde llegaremos tras coger una empinada senda a la derecha. El sonido de la campana de la ermita anuncia nuestra llegada.
Son poco más de las dos del mediodía y ya nos ha avisado Luis Javier Gruchaga que a las tres tendremos que continuar la marcha, pues a las seis de la tarde nos recogerán los autobuses en el castillo de Loarre. Amablemente, unas vecinas de Aniés nos han abierto la ermita para poder visitarla y la casa de la cofradía para poder comer a cubierto. Llama la atención lo bien cuidado que está todo en un sitio de tan difícil acceso. La ermita es preciosa, con un buen retablo con la imagen de la Virgen de la Peña, y varias capillas donde se ven estatuas que representan a San Vicente mártir, San Pedro,…También se observan varios exvotos, dejados por gentes de la zona como ofrenda tras cumplirse una petición hecha a la Virgen. Según nos informan, la romería tiene lugar el segundo sábado de mayo. En la casa de la cofradía, cada pueblo que acude a la romería tiene un espacio donde juntarse para la comida. Los peregrinos se van acomodando en estos espacios. En el espacio abierto que queda entre la ermita y la casa, donde cae una curiosa cascada y se puede conseguir agua en una fuente, hay unos bancos y una mesa donde algunos grupos también se disponen a comer. Unos buitres vuelan junto a la pared, a pocos metros de nosotros.
Poco antes de las tres recogemos todas nuestras pertenencias y a esta hora continuamos la marcha en sentido opuesto al que hemos llegado, dirigiéndonos hacia La Paúl de Aniés. Comienzan a caer gotas, y poco a poco la lluvia se va haciendo más persistente, hecho que motiva el que se saquen capas, chubasqueros y paragüas. Vamos ascendiendo por una pista bastante penosa. La lluvia se convierte en agua-nieve y al poco en nieve que comienza a cuajar. Llegamos a una pista un poco mejor que según indica se dirige a Rasal cruzando esta sierra y en el collado a 1350 metros de altitud, donde sale la senda que marca el castillo de Loarre paramos a reagrupar en medio de la nevada. Aún se aprecia un corro de nieve de alguna tormenta anterior. Paramos poco rato, y en breves momentos continuamos la marcha. Elisa Pueyo y Roberto Garzo ayudan a un peregrino que está pasando un mal momento a que pueda continuar la peregrinación de hoy. Por senda bien marcada entre el pinar y luego entre el matorral, bajando de una forma continua, llegamos a la pista que desde Aniés se dirige al castillo de Loarre, a donde llegamos a partir de las cinco y cuarto de la tarde, tras un último repecho. Aquí nos esperan la mujer de Luis Toro, Alfonso García de Eulate y Olga, con refrescos para los chicos, torta, café de Etiopía, té de roca y leche caliente para mezclar con cacao, que ayudan a entonar el cuerpo con el calor que aportan. Conforme van llegando los peregrinos, algunos reponen fuerzas de esta manera, y otros entran en la cafetería del centro de interpretación. También hay quien se cambia la ropa mojada por otra seca. Según las aplicaciones que portan algunos, hemos recorrido 37 kilómetros con un desnivel acumulado de 1300 metros. A las seis de la tarde subimos a los autobuses que nos llevan a Huesca, donde llegamos poco más tarde de las seis y media, siendo amenizado el viaje por Nicolás Alonso con su sana alegría.
Gracias a todos los que han hecho posible la bonita peregrinación de hoy: los que la han organizado, las que nos han abierto la ermita de la Virgen de la Peña, los que comparten su comida, los que hacen fotografías que luego nos ayudan a recordar los buenos momentos pasados.
¡¡ Buena semana, Javieres !!
RECORDAD
La salida para LA PRUEBA, tendrá lugar el sábado, día 18 de Febrero, a las 04:30 h., hacia SESCÚN.
El regreso será en BUS.
Llevar 6 €. : Un billete de 5 € y una moneda de 1 €
Autor: A.G. de E.
FOTOS de la jornada.
Provistos de linternas, frontales y reflectantes porque a las 6:00 h. era oscuro. Y equipados con aparaguas, impermeables, chubasqueros, capas, polainas y demás porque la previsión era de tiempo propio de invierno, se han realizado los rezos de costumbre. Bajo el lema de AUSTERIDAD. Han tomado la salida 98 peregrinos En los primeros kilómetros se han ido añaniendo algunos más hasta llegar al número de 116 en Yéqueda.
Entre los presentes no falta Mª Dolores Aliaga, que hace un esfuerzo mayor al venir desde Zaragoza. Falta Luis Javier Gruchaga, aún con molestias físicas, que se incorporará al grupo posteriormente, y es Antonio Rico quien da las indicaciones de rigor y Alfonso García de Eulate quien dirige el rezo y solicita la protección de San Valero, San Lorenzo, San Urbez, San Vicente, San Juan Bosco y Mª Auxiliadora. Es noche cerrada, pero la temperatura es relativamente agradable y el cielo aparece estrellado, aunque hay incertidumbre por las previsiones meteorológicas.
Se sale de la ciudad de Huesca hacia el norte por un camino paralelo al río Isuela que nos va a llevar hasta la alberca de Cortés. El grupo se va alargando, se va dividiendo en otros más pequeños, y como en anteriores salidas, llama la atención la gran cantidad de jóvenes, que van repitiendo semana tras semana, y que dan alegria y animan a todos. Los frontales y linternas van iluminando el camino y crean una sensación casi fantasmal, como de luciérnagas en movimiento continuo. Durante todo el día, como en los anteriores, tanto Miguel Almarcegui como Toni y algún compañero más, van haciendo numerosas fotografías que luego compartirán con el resto.
Rodeamos la alberca de Cortés por nuestra derecha y por buen camino llegamos a Banastás sobre las siete y cuarto, donde tiene lugar el primer reagrupamiento. A partir de aquí toca carretera durante 14 ó 15 kilómetros. Se ha programado de esta manera pensando en lo que tocará cuando realicemos la Javierada. Así pues, salimos de Banastás por la carretera de Lierta y poco a poco se va haciendo de día. Al cabo de unos cuantos kilómetros aparece a nuestra derecha el castillo de Nisano y a nuestra izquierda Mondó y los campos de almendros que rodean la carrasca de Becha, recorrido de una salida anterior. Un poco más adelante, a la izquierda de la carretera se ve un almendro en flor, quizás el primero de la temporada, que desafía a los fríos de estos días. Tras las largas rectas de este tramo carretero, un fuerte descenso y después de cruzar el río Venia, en el desvío que hay para ir a Lierta hacemos una nueva parada para reagrupar y comer algo. En este punto se unen algunos jóvenes peregrinos con sus padres.
Tras la breve parada, se continúa por carretera hacia Puibolea. La temperatura sigue siendo agradable y de momento aguanta sin llover. El ritmo que marca la cabeza del grupo, sin prisa pero sin pausa, es el adecuado para que continuemos bastante juntos, pero se avance con decisión. A la altura de Puibolea se nos unen Luis Javier Gruchaga, Tino Belenguer y José María “ el ruso “, que son saludados por todos, que nos alegramos que estén mejor de salud y que nos acompañen en este día. Luis Javier Gruchaga y Tino Belenguer van hacia la cabeza del grupo y José María pasa a acompañar a los que cierran la marcha. Caminamos por la carretera que une Puibolea y Bolea, recién inaugurada y que presenta un aspecto magnífico. Un pequeño repecho y entramos en Bolea. Son las diez y cuarto y toca almorzar. Nos diseminamos por la plaza y un parque cercano, donde hay fuentes. En ambos casos, unos buscando el sol, otros la sombra. Roberto Garzo va a buscar unas tortas típicas de la localidad, que reparte entre los peregrinos. Además, Andrés Pérez Muñoz ha traido unos rosquillas caseras, que también comparte. Se agradecen ambos gestos y se disfruta de estos postres. Tras almorzar, algunos visitan los bares para tomar un café caliente y los más aprovechan para descansar un poco. A las once menos cuarto continuamos la marcha. Un poco antes, “ el ruso “ tiene trabajo, pues debe atender un problema en una rodilla de Luis Betés. Con sus buenos oficios, este puede continuar la marcha.
Salimos de Bolea por buena pista en dirección a Aniés siguiendo el PR1. Se ven buenas vistas de los alrededores de Bolea, rodeada de campos de almendros y con el pico Gratal al fondo. Al poco llegamos a la ermita de Santa Quiteria, al lado del camino, y cogemos un desvío indicado a la derecha, que por buena senda nos ha de llevar a la ermita de San Cristóbal. Vamos subiendo poco a poco y nos vamos introduciendo en el valle que forma el río Sotón desde su nacimiento. Cruzamos varios barrancos que desembocan en el principal y que drenan el agua que ha caído durante los pasados días. Al fondo se ve el río Sotón, que llegado un momento hemos de cruzar para acceder a la ermita de San Cristóbal, ermita rupestre emplazada en un sitio inverosímil, aprovechando una cueva natural, y cerrada por una pared de piedras. La senda se interna en un sotobosque de boj y otros matorrales y por unos rústicos escalones accedemos al interior de la ermita a través de una puerta que no cierra. Hay un altar medio roto y una bonita pintura de factura popular. Al fondo, otro cuarto y una especie de balcón natural abierto al vacío y al barranco, con unas vistas espectaculares. Tras las explicaciones de Luis Javier Gruchaga, seguimos la excursión ascendiendo por la montaña de forma bastante directa, primero atravesando el bosque que se ha formado y luego por terreno abierto. Se ve el camino que hemos ido siguiendo y el pueblo de Bolea al fondo. Unos chicos se han adelantado y han equivocado el camino y luego tendrán el pequeño castigo de acompañar a los que cierran el grupo. Al final de esta corta ascensión llegamos a una buena pista que cruza estos recónditos lugares, donde reagrupamos y nos encontramos con el hermano de Luis Javier Gruchaga, que ha acompañado a su mujer, que a partir de ahora sigue con nosotros. Él continúa su gran labor como coche de apoyo, aportando gran seguridad al ser un grupo tan grande.
Caminamos por la pista y vemos varias estructuras que se aprovechan para cazar la paloma cuando cruza en otoño estos montes. Se ve un paisaje inmenso, desde Huesca, de donde venimos, Bolea, Aniés, al fondo el pantano de La Sotonera y el castillo de Loarre, donde terminamos hoy. Al poco, en lo alto, aparece nuestro próximo objetivo, la ermita de la Virgen de la Peña, a donde llegaremos tras coger una empinada senda a la derecha. El sonido de la campana de la ermita anuncia nuestra llegada.
Son poco más de las dos del mediodía y ya nos ha avisado Luis Javier Gruchaga que a las tres tendremos que continuar la marcha, pues a las seis de la tarde nos recogerán los autobuses en el castillo de Loarre. Amablemente, unas vecinas de Aniés nos han abierto la ermita para poder visitarla y la casa de la cofradía para poder comer a cubierto. Llama la atención lo bien cuidado que está todo en un sitio de tan difícil acceso. La ermita es preciosa, con un buen retablo con la imagen de la Virgen de la Peña, y varias capillas donde se ven estatuas que representan a San Vicente mártir, San Pedro,…También se observan varios exvotos, dejados por gentes de la zona como ofrenda tras cumplirse una petición hecha a la Virgen. Según nos informan, la romería tiene lugar el segundo sábado de mayo. En la casa de la cofradía, cada pueblo que acude a la romería tiene un espacio donde juntarse para la comida. Los peregrinos se van acomodando en estos espacios. En el espacio abierto que queda entre la ermita y la casa, donde cae una curiosa cascada y se puede conseguir agua en una fuente, hay unos bancos y una mesa donde algunos grupos también se disponen a comer. Unos buitres vuelan junto a la pared, a pocos metros de nosotros.
Poco antes de las tres recogemos todas nuestras pertenencias y a esta hora continuamos la marcha en sentido opuesto al que hemos llegado, dirigiéndonos hacia La Paúl de Aniés. Comienzan a caer gotas, y poco a poco la lluvia se va haciendo más persistente, hecho que motiva el que se saquen capas, chubasqueros y paragüas. Vamos ascendiendo por una pista bastante penosa. La lluvia se convierte en agua-nieve y al poco en nieve que comienza a cuajar. Llegamos a una pista un poco mejor que según indica se dirige a Rasal cruzando esta sierra y en el collado a 1350 metros de altitud, donde sale la senda que marca el castillo de Loarre paramos a reagrupar en medio de la nevada. Aún se aprecia un corro de nieve de alguna tormenta anterior. Paramos poco rato, y en breves momentos continuamos la marcha. Elisa Pueyo y Roberto Garzo ayudan a un peregrino que está pasando un mal momento a que pueda continuar la peregrinación de hoy. Por senda bien marcada entre el pinar y luego entre el matorral, bajando de una forma continua, llegamos a la pista que desde Aniés se dirige al castillo de Loarre, a donde llegamos a partir de las cinco y cuarto de la tarde, tras un último repecho. Aquí nos esperan la mujer de Luis Toro, Alfonso García de Eulate y Olga, con refrescos para los chicos, torta, café de Etiopía, té de roca y leche caliente para mezclar con cacao, que ayudan a entonar el cuerpo con el calor que aportan. Conforme van llegando los peregrinos, algunos reponen fuerzas de esta manera, y otros entran en la cafetería del centro de interpretación. También hay quien se cambia la ropa mojada por otra seca. Según las aplicaciones que portan algunos, hemos recorrido 37 kilómetros con un desnivel acumulado de 1300 metros. A las seis de la tarde subimos a los autobuses que nos llevan a Huesca, donde llegamos poco más tarde de las seis y media, siendo amenizado el viaje por Nicolás Alonso con su sana alegría.
Gracias a todos los que han hecho posible la bonita peregrinación de hoy: los que la han organizado, las que nos han abierto la ermita de la Virgen de la Peña, los que comparten su comida, los que hacen fotografías que luego nos ayudan a recordar los buenos momentos pasados.
¡¡ Buena semana, Javieres !!
RECORDAD
La salida para LA PRUEBA, tendrá lugar el sábado, día 18 de Febrero, a las 04:30 h., hacia SESCÚN.
El regreso será en BUS.
Llevar 6 €. : Un billete de 5 € y una moneda de 1 €
Autor: A.G. de E.



