Javierada Salesianos Huesca

Blog de la peregrinación a Javier del Colegio Salesiano de Huesca

La Prueba: San Chinés, los Pepes, Sescún, Orlato, Belsué

Publicado por Javierada Huesca el lunes, febrero 20, 2017
La Prueba de la Javierada (18-02-2017)


FOTOS de la PRUEBA

LA PRUEBA .-.LOS PEPES-SESCÚN
(CARIDAD)

Preciosa y durísima peregrinación que hemos culminado todos los que la hemos empezado, ayudándonos y dándonos apoyo unos a otros durante todo el día, formando un auténtico grupo, guiados por la virtud de la Caridad
Habíamos sido citados a las cuatro y media de la mañana. Allí nos hemos presentado, según el contaje posterior, un total de 102 peregrinos. Hace una buena noche, sobre nosotros se ven un buen número de estrellas y la previsión meteorológica es que luzca el sol durante toda la jornada. Hoy sí que está Luis Javier Cruchaga desde el inicio, ya recuperado de sus problemas físicos, y es él quien da las explicaciones de por donde va a ir el recorrido de hoy. Él mismo dirige el rezo del Ave María y el Gloria  y quien invoca la protección de San Lorenzo, San Úrbez, San Vicente, San Juan Bosco y María Auxiliadora. Falta Alfonso García de Eulate, ingresado en la clínica Santiago debido a una neumonía. ¡ Qué se mejore lo más rápidamente posible y esperamos verlo pronto otra vez entre nosotros ¡.
Vuelve a llamar la atención la numerosa presencia de jóvenes, alegres, ilusionados y expectantes ante las vivencia que nos deparará el día de hoy.
Salimos de Huesca en dirección norte, dirigiéndonos hacia el polígono industrial SEPES, que atravesamos y cogemos el antiguo camino de Barluenga, que se dirige hacia Fornillos de Apiés y el pantano de Montearagón. Se camina muy bien a estas horas de la mañana y el grupo permanece muy compacto. En el cielo se aprecian con claridad varias constelaciones: Casiopea, la Osa Mayor y la Osa Menor con la estrella polar, entre otras. A pesar del buen tiempo que hemos tenido los últimos días, aún se conservan algunos charcos de la lluvia del pasado lunes, que intentamos esquivar con mayor o menor fortuna. Al cabo del un buen rato, cogemos un desvío señalizado a la derecha que aprovechando la calzada romana y en continua ascensión nos deja en la carretera que une el pantano de Montearagón con Fornillos de Apiés. Vamos pisando piedras puestas aquí hace 2000 años y que servían y sirven aún para comunicar pueblos y gentes. Mientras ascendemos se ve iluminada Huesca al fondo, envuelta por una tenue niebla.


Primer reagrupamiento y en breves momentos enfilamos la carretera que tras pasar por encima de la presa de Montearagón nos lleva hasta Barluenga, que rodeamos, y seguimos un poco más allá. Han sido unos cuantos kilómetros que nos sirven para preparar las piernas a lo que nos espera durante la Javierada. Dejamos Barluenga atrás y seguimos por la carretera que se dirige a San Julián de Banzo, mientras se va haciendo de día y los frontales y linternas se van apagando. Dejamos unos hermosos campos de olivos a ambos lados de la carretera. Enseguida cogemos un buen camino a la derecha que indica San Martín de la Valdonsera y Ciano, que es hacia donde nos dirigimos.
La senda va ascendiendo, primero de manera suave y luego ya de forma más decidida, trazando sucesivas curvas. El grupo, debido a la exigencia del terreno, se va estirando. Llegamos a lo alto de la loma, donde el camino pasa entre dos grandes rocas. Se ve un panorama inmenso de la Hoya de Huesca, con la ciudad de Huesca en el centro, Mondó, Santa Eulalia de la Peña y el Salto de Roldán, entre otros muchos lugares. En este punto, en lo alto de una de las rocas por donde pasa el camino, asomándose al vacío, unos cuantos peregrinos aprovechan para sacarse unas bonitas fotos y tener un buen recuerdo de este lugar.
Ya hemos llegado a los campos de Ciano, zona de antiguos cultivos que pertenece al lugar de Santa Eulalia la Mayor. Durante la madrugada ha hecho bastante frío, brillaba la hierba y a esta altura parece que aún queda un poco de rosada. Dejamos atrás la Hoya y nos adentramos en la Sierra, y al poco se ve el Tozal de Guara, una parte del pantano de Vadiello, el pico de Fragineto, que vamos a ir rodeando y nos va a acompañar durante el resto del día, y, al fondo, los Pepes, curiosa formación rocosa, como dos hermanos gemelos, a donde nos dirigimos.


Cogemos una pista que se interna en un bosque formado por pinos de repoblación, infestados con numerosa procesionaria, que forma las típicas bolsas en las copas, pero también por el suelo, apelotonadas o en hileras. Desgraciadamente, de una forma u otra, la sustancia urticante de la procesionaria afecta a la cara y un ojo de Alex Pérez, provocándole manchas y una hinchazón importante en la zona afectada, con muchas molestias en el ojo, que requiere que se le hagan unas primeras curas. Después de dejar varios desvíos, y en continuo descenso, llegamos al despoblado y abandonado lugar de Isarre, del cual quedan unos mínimos restos y donde termina la pista.
En este sitio vamos a almorzar. Son cerca de las diez de la mañana y ya llevamos unas cuantas horas caminando y unos cuantos kilómetros recorridos. En este lugar nos está esperando la intendencia, en este caso Ana, la mujer de Tino Belenguer, la mujer de Luis Toro, Olga,…, con una buena olla de chocolate caliente y gran cantidad de rosquillas caseras. Nos aposentamos buscando el sol y tras almorzar lo que cada uno ha traído, vamos dando buena cuenta del chocolate y las rosquillas. ¡ Qué bueno todo ¡. Se agradece muchísimo el esfuerzo y el tiempo que han puesto en prepararlo y traerlo hasta este recóndito lugar. En coche han llegado Tino Belenguer y José María Claver “El Ruso “, que se unen a la caminata a partir de ahora. En previsión de que vaya a peor la reacción a la procesionaria que afecta a Alex y que lo pueda visitar un médico especialista, se baraja la posibilidad de que regrese a Huesca en coche con la intendencia, pero él prefiere continuar, convirtiéndose en un ejemplo de perseverancia y superación para todos.
Al poco comenzamos de nuevo a andar y por unas senda entre el bosque llegamos a la ermita rupestre de San Chinés.
Este eremitorio aprovecha una cueva en la base de una gran mole de conglomerado que ha sido cerrada por una pared de piedras, al pie del barranco de Vadiello. Según indica un panel informativo “ se cree que es de raíces hispano-visigodas por su sencillez arquitectónica, aprovechando una oquedad en la roca y la mucha sencillez de los materiales constructivos. El conjunto del eremitorio y el barranco de Vadiello forman un enclave de gran interés cultural y natural por la espectacular belleza del barranco y el encanto particular de la ermita, cargada de sentimientos de continua reflexión “. Aprovechamos para admirar este bonito lugar y hacer las fotos de rigor, pero la parada es corta, y tras cruzar el barranco, comenzamos una penosa ascensión que nos llevará hasta  “ los Pepes “.
Luis Javier Cruchaga recomienda cuidado, debido a lo abrupto del terreno que vamos a transitar, y que vayamos muy juntos, pues hay numerosas piedras sueltas, y de esta manera se minimiza el posible peligro que puede suponer si se desprenden a nuestro paso. Hemos abandonado el bosque y ahora se nota más el calor que nos va acompañar hasta que se ponga el sol durante la tarde. La subida es penosa, con algunos pasos difíciles, pero gracias a numerosos voluntarios, todos vamos ascendiendo. Al fondo queda la ermita de San Chinés. Enfrente, la pared que la cobija. Y sobrevuelan el cielo numerosos buitres, sin duda sorprendidos ante la presencia de tanta gente por estos lugares: 104 personas según el último contaje.


Llegamos a la base de “ los Pepes “, dos curiosas formaciones de conglomerado que custodian este lugar. Al otro lado hay un tremendo precipicio que da al valle de Nocito. Estamos en un balcón natural con el pico de Fragineto enfrente, detrás aparece el Tozal nevado de Guara, y al norte se intuyen Las tres Sorores, con el Monte Perdido en medio. Se aprovecha para reagrupar de nuevo y recuperar fuerzas por parte de los que han subido más apurados.
Aunque parece imposible, entre “ los Pepes “ se puede seguir un sendero para pasar al otro lado. Entre ellos se ha formado un verdadero bosque con unos bojes y acebos de considerables dimensiones, que parece una verdadera selva. Se pasa con dificultad, primero en ascenso y luego en descenso.
Tras atravesarlos, una nueva parada de reagrupamiento. Luis Javier Cruchaga nos avisa de que hemos ido acumulando bastante retraso, y que a partir de aquí, en que el camino se vuelve mucho mejor, sería conveniente poner un mayor ritmo para poder cumplir el recorrido previsto. Estamos en otro balcón natural desde el que se puede ver el santuario de San Úrbez, y los restos del mesón de Santa Eulalia o de Sescún, donde está previsto comer. Comenzamos a bajar por una senda entre el bosque, que da a una buena pista por la que atravesamos varios barrancos, en alguno de los cuales aprovechamos para coger agua, y un poco más de las dos del mediodía llegamos al mesón de Santa Eulalia. Nos diseminamos alrededor de esta casa  abandonada y que a duras penas aguanta en pie, cerca de la ermita de Sescún, buscando el sol para dar buena cuenta de los bocadillos, fiambreras con pasta, botas de vino, bizcochos, galletas,…


A las tres retomamos de nuevo la marcha por una buena senda. Seguimos rodeando el pico Fragineto y al poco aparece detrás la cara norte del Tozal de Guara, con un abundante tapiz de nieve. Recordamos las jornadas pasadas en la colocación de  “ La cruz de los Javieres “, intentando localizar el enclave donde la pusimos. Bajamos y subimos varios collados y llegamos a la pardina de Orlato.
Dado lo avanzado de la hora, son las cinco y media de la tarde, se decide no seguir hacia Ibirque y el valle del Guarga y tras contactar con los conductores de los autobuses que nos deben recoger y llevar a Huesca, se elige la opción de que nos esperen en Santa María de Belsué, que está a 12 kilómetros por carretera. Aquí abandona el grupo, en coche, Tino Belenguer, pues le espera su hija con su familia, y se unen María Sánchez Giral y la madre de Héctor Gruchaga. Su padre se convierte de nuevo en coche de apoyo, por si alguno se encuentra mal y poder hacer en vehículo los últimos kilómetros, aunque no ha sido necesario.
Cuando llevamos una hora de camino, nos adentramos por una senda que sale a la izquierda de la carretera y que nos evita una buena vuelta, y, según Luis Javier Cruchaga, un kilómetro de asfalto, algo que se agradece.
La carretera discurre paralela al barranco de Lúsera, que drena en el río Flumen a la altura del pantano de Santa María de Belsué, y se ven al fondo numerosas y bonitas pozas. Llegamos al desvío del pueblo abandonado de Lúsera, que se ve en lo alto, y ya va anocheciendo. Se va haciendo necesario usar de nuevo frontales y linternas. También nos hemos ido abrigando, pues la puesta de sol hace que la temperatura vaya bajando. Por la carretera hay que andar con cuidado, pues aparece de vez en cuando algún que otro coche que hace que nos tengamos que alinear a la izquierda de la misma.
Nos están esperando dos autobuses a la altura de Santa María de Belsué, donde vamos llegando a partir de las siete y media de la tarde. También nos espera la intendencia con un buen té caliente con azúcar y cervezas frías, por si alguno quiere hacer uso de estos “ reconstituyentes “. Se echa de menos a Alfonso García de Eulate. Algo después de las ocho de la tarde llegan los últimos peregrinos.
Todos estamos cansados pero a la vez contentos de haber superado esta prueba durísima.


Según algunos compañeros que llevan los medios adecuados, hemos andado 47 kilómetros, con doce horas de movimiento, tres horas y media en reposo y algo más de 1900 metros de desnivel acumulado. Hemos atravesado la sierra por unos entornos preciosos, hemos disfrutado de vistas y panorámicas espectaculares, pero lo más importante es que hemos llegado todos y no hay mejor resumen que lo escrito por Nino en el whatssap “ jornada maravillosa la de ayer, exigente física y psicológicamente, como creo debe ser, porque nos ayuda a ser más solidarios, más cercanos, más unidos y más humildes “. Ayuda a hacer grupo, muy importante para poder hacer y disfrutar la Javierada”.
A descansar Javieres. Gracias a todos los que han hecho posible la maravillosa peregrinación de hoy..

RECORDAD:

 El próximo viernes, a las 19:30 h. reunión en la sala de medios del colegio salesiano para concretar los últimos detalles de la Javierada 2017, y el próximo fin de semana, libre para entrenos particulares bajo la virtud de la Diligencia.



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Notas

Todas las salidas serán desde la puerta principal del colegio. Todos los regresos a Huesca están previstos sobre las 5 / 6 de la tarde. No se necesita ningún material especial para ninguna de las salidas Se recomienda asistir a todas las marchas pues es un modo de progreso en el entreno. Para hacer la JAVIERADA es obligatorio haber realizado tres salidas y la prueba de la Javierada. Con la antelación necesaria debemos saber quienes son los que van a ir a Javier. Luis Javier Cruchaga, de todos conocido, será el responsable técnico de las salidas.

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