HUEVO FRITO SOLIDARIO, “SOMOS UNO” 19 de Enero 2020
Todo lo recaudado, íntegro, ha servido y sirve para acompañar a más de dos mil
niños y niñas que han pasado -y pasan- por las clases, el teatro, las duchas, el comedor y el
recreo del Centro Juvenil Don Bosco de Mekanissa. Cada año, en ese oasis de la periferia de
Addis Abeba, se cocinan más de 120.000 comidas para una media de cuatrocientos niños
cada día que figuran en las listas de usuarios del Centro para este curso escolar 2019-2020.
Y en cada plato, una fruta. En cada clase, un tutor o maestro. En cada juego, un
monitor. Un equipo humano de veinte educadores, maestras, cocineras y limpiadoras, mas
monitores, voluntarios, animadores...todos personal educativo, porque todos y todas
educan, y porque su presencia constante y atenta, encabezada por un salesiano, hace de este
Centro casa y refugio para los niños y niñas de las familias más excluidas de Addis Abeba, una
ciudad que cambia a un ritmo vertiginoso, pero que siempre parece girar dejando en las
periferias cada vez a más personas, a más familias. A más niños y niñas.
Entre los chavales del centro, pocos nacidos en la ciudad. Muchos nacidos en
regiones de mayoría cristiana ortodoxa. Unos pocos musulmanes. Varias etnias de
procedencia, diversidad de circunstancias familiares, con un denominador común: la
dificultad de sus familias para garantizar un futuro en dignidad a sus hijos e hijas.
Y en este ambiente diverso, variado y dinámico, este año planteamos desde la otra
parte del mundo, desde Huesca: Somos Uno. Somos Uno (y Una) que juega a fútbol incluso
cuando llueve, que duerme en el suelo, que depende de la fruta del comedor para evitar
resfriados, que sólo come carne bajo la imagen de Don Bosco. Somos Uno que quiere
graduarse en turismo. Somos Una que a los doce años no sabe leer ni escribir, pero que lo
está intentando. Somos Uno que, después de acabar Secundaria con aprobado raspado, este
año ha descubierto que puede llenar su futuro de luz siendo electricista. Somos Uno de los
cientos de niños y niñas atendidos cada año en la enfermería. Somos Uno y, en Mekanissa,
somos cuatrocientos.
Somos Uno, también y sobre todo, con las familias de Mekanissa. Porque los anhelos
para nuestros hijos son los mismos en Huesca y en Addis Abeba: educación, seguridad,
salud, futuro. Y como nuestras capacidades no son las mismas, en la unidad y la solidaridad
encontramos, unos y otros, las bases sobre las que construir nuestro mundo diverso pero
también único para todos. Somos distintos, pero jugamos igual. Somos distintos y
merecemos las mismas oportunidades. No es sólo solidaridad, es justicia. Es, también,
camino compartido, y privilegio el nuestro de poder colaborar y ver que nuestros esfuerzos
dan fruto en las vidas adultas que el Centro ayudó a construir.
Somos Uno y contigo somos más. Para llegar, todos juntos, más lejos. Que el 2020
nos traiga, a todos, educación, justicia, paz y futuro.
Porque somo uno
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