Teresa habla de la Solidaridad
Publicado por Javierada Huesca el sábado, enero 26, 2019Teresa habla de la Solidaridad
Un año más, este Huevo Frito Solidario llega cercano a la festividad etíope del Timket, el bautismo de Jesús, la fiesta más bonita de la iglesia etíope. Ellos entienden el momento del bautismo de Jesús en el Jordán, cuando Dios padre dice “este es mi Hijo, escuchadle”, como la concreción de la Alianza de Dios con su pueblo. Y en ese mensaje está la promesa que se cumple, las oraciones que obtienen respuesta, la esperanza que habita entre nosotros, el Dios que se hizo niño en Navidad, que hoy se hace, de alguna manera, Huevo Frito (perdón por la herejía). El Dios que en los proyectos de Etiopía se hace mujer y, siempre, en todas partes, también se hace niño.
Nos recordaba Cruchaga el domingo pasado que estas excursiones son más que caminatas y deporte: son, también, peregrinaciones. La peregrinación se entiende, además de como camino físico, también como camino espiritual: camino de búsqueda, camino de encuentro, camino en compañía y camino de sencillez. La Biblia nos define como pueblo peregrino, y así en todas las iglesias etíopes, la noche pasada, sus fieles han ido en peregrinación hacia los ríos, hacia los lagos, portando esta promesa concreta que, ante todas las promesas incumplidas de la vida y del mundo, permanece siempre.
Tanto en el centro de promoción de la mujer en Zway como en el Centro Juvenil Don Bosco de Mekanissa cada día se trabaja para cumplir promesas. Y no son grandes promesas. Muchas veces, son cosas muy pequeñas: “mañana iremos al médico”, “a las doce estará lista la comida”, “traed el libro de inglés, que mañana tendremos clase”, “empieza a pensar qué universidad quieres cursar, porque has pasado el examen”, “dile a mamá que venga, y buscaremos una solución”. Cosas pequeñas y aparentemente intrascendentes, pero en las que se definen vidas, sueños, futuro. Promesas que se intentan cumplir porque es de justicia cumplirlas. Porque cumplir una promesa nos da la medida del respeto y el cariño que siente por nosotros quien nos prometió que, trabajando duro, podemos alcanzar lo que nos corresponde.
Tened hoy la certeza de que, con este Huevo Frito Solidario, estamos ayudando, sobre todo, a cumplir promesas. A dotar de espacios y actividades de educación, en el más amplio sentido de la palabra. A seguir creando, cada día, un circo de mil pistas donde todos los artistas tengan lo necesario para dar lo mejor de sí mismos. Porque, como en la historia del bautismo de Jesús, estas promesas, de alguna manera, son promesas que hace Dios. Y para nosotros, es hoy privilegio y deber ayudar a que las oraciones y esperanzas de todos se vean escuchadas y cumplidas.
Hoy, desde Huesca, nuestra peregrinación llega hasta Etiopía. En el patio de Mekanissa, a esta hora, cientos de niños y niñas juegan en los campos deportivos. Y otros tantos se apretujan en ese cine de bancos de madera, calor sofocante y olor apestoso, preparados para vivir una tarde más de aventuras, de mundos ideales donde las promesas, siempre, se cumplen. Es verdad que en la vida real muchas veces no es así pero, al menos, hoy, desde aquí, ayudamos a que un buen puñado de promesas se cumplan, y se cumplan a la manera de Don Bosco, con niños y niñas capaces de reír, jugar, estudiar y de ser, finalmente, los ciudadanos que Don Bosco (y que Dios) quiere que sean.
Muchas gracias a los Javieres, que siempre llegan lejísimos en sus promesas y peregrinaciones. Muchas gracias a todos los que habéis venido a compartir la ilusión de este viaje conjunto. Muchas gracias a todos los que nos ayudáis, a lo largo de todo el año a mantener nuestra promesa con los dos proyectos de Etiopía, que, para mí personalmente, han sido casa y familia durante muchos años, y que demuestran cada día que, en una sociedad cambiente y volátil, hay promesas que sí se cumplen.
¡Que aproveche!
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