Javierada Salesianos Huesca

Blog de la peregrinación a Javier del Colegio Salesiano de Huesca

Carta de Teresa desde Zway

Publicado por Javierada Huesca el martes, enero 19, 2016

Zway 19-01-2016

Queridos amigos de la Javierada:

Visto que la campaña Luces por Etiopía, ha cumplido un año más su objetivo en el apoyo que se viene brindando al Centro Juvenil Don Bosco de Mekanissa, Olga ha tenido la (gran) idea de que este año, vuestra colaboración del Huevo Frito (con mayúsculas, como debe ser) se destine al proyecto donde trabajo desde el año pasado: Mujeres en Desarrollo, situado en la misión salesiana de Zway.


El proyecto, a grandes rasgos, tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de mujeres y niñas en situación de vulnerabilidad de la ciudad de Zway, una pequeña ciudad a 160 kilómetros al Sur de Addis Abeba. En el proyecto, funcionan dos grupos. Uno de los grupos está compuesto por chicas jóvenes que están cursando estudios secundarios, sea Secundaria, Bachiller o Formación Profesional. La mayoría son chicas de familias campesinas que vienen a estudiar a Zway y que necesitan cubrir sus necesidades de alojamiento y cuotas escolares. El proyecto les ofrece una serie de actividades educativas y recreativas, y también un taller en el que pueden trabajar después de la escuela, y del que cada quince días reciben un sueldo que les permite seguir adelante con sus estudios.

El otro grupo se compone de madres con hijos que, durante un año, están en nuestro proyecto trabajando en distintos talleres y formándose en distintos campos, tanto profesionales como de crecimiento personal y gestión de la vida familiar. Al final de este año, apoyadas por el proyecto, comienzan una pequeña actividad económica que les permita garantizar un futuro para ellas y para sus hijos. Durante su estancia en el proyecto, a cambio de su trabajo en los distintos talleres, reciben una cantidad económica que les permite cubrir sus necesidades y las de sus hijos durante ese año. Además, el proyecto les asiste y asesora en la resolución de problemas vinculados a la salud o a su situación personal y familiar.

Entre los dos grupos, suman 120 niñas y mujeres. Hasta aquí la descripción “oficial” del proyecto. En la práctica, nuestro proyecto es un conjunto de historias en femenino, historias que hablan de lo difícil que es ser mujer en la región de Oromia, historias que hablan de injusticias, de maltrato, de humillación, historias de esperanza también, y de vida. Cada quién contribuye con lo que tiene: su experiencia, su trabajo, su sonrisa o su llanto. Sus problemas y las soluciones que buscamos entre todas. Sus sueños, para ellas y para sus hijos. Somos una familia algo desorganizada y a días bastante caótica. Divertida unos días y trágica otros, cuando nos toca ir de funeral, o ayunar, o rezar para que al día siguiente volvamos a estar todas.

Es un proyecto que tiene ya quince años de historias, algunas resueltas, otras todavía tambaleantes. Y, de verdad os lo digo, es un proyecto precioso. Porque todas y cada una de nuestras chicas y mujeres son preciosas. Porque todas tienen vida y esperanza, y porque todas tienen fuerza que sacan de algún lugar secreto que sólo ellas conocen.

La última en llegar ha sido A., que tiene quince años y una niña de dos meses y kilo y medio de peso. Números que calcula a ojo porque es analfabeta, y miedo que se le escapa en la sonrisa a ratos ausente. “Tienes suerte”, le dijeron en el hospital, “es una niña. Tiene posibilidades de sobrevivir”. Le hemos arreglado una habitación en el proyecto de manera excepcional, porque su pequeña todavía no está preparada para volver a la cabaña de barro que le espera. Y nos aferramos todas a las posibilidades. Y las señoras no la dejan ni a sol ni a sombra. Mira que tiene hambre, lava los pañales, aprovecha y duerme ahora que ella duerme. Rosario de todos los consejos que ellas hubieran apreciado cuando nadie se los dio. Porque la mayoría también fueron niñas de quince años con niños ni buscados ni queridos. Y esperamos que en el grupo encuentre A. la fuerza que le falta para ser madre. Y que su niña encuentre la acogida alegre que este mundo tendría que haberle ya brindado. Creo que todos los niños tienen, por lo menos, el derecho de ser acogidos con alegría cuando nacen. Y luchamos cada día para que así sea, para que nada ni nadie pueda quitarles a nuestras señoras el derecho de criar a sus hijos con alegría, y para que las chicas puedan sentirse queridas, a pesar de ser mujeres. Queridas, precisamente, por ser mujeres.

Hoy, con vuestro ya tradicional Huevo Frito, nos ayudaréis a garantizar que los niños de nuestras mujeres sean una alegría para ellas, y que sean esperanza, que no sean sólo una carga. Nos ayudaréis a que nuestras chicas acaben sus estudios y no tengan que verse con un niño en los brazos cuando todavía son niñas. Nos ayudaréis en el camino que recorremos para que la situación de las mujeres en la Oromia cambie. Para que ser mujer en Zway no sea una condena, sino una promesa de futuro digno y libre.

Son todas grandes palabras, y grandes sueños. Atrapados en vidas frágiles y pequeñas. Un futuro necesario, que nos ayudáis a construir hoy, ahora, con vuestro Huevo Frito.

¡Buen provecho a todos y muchas gracias!

Un abrazo:
Teresa

Galería Fotográfica "Demasiado peso sobre los hombros"


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Notas

Todas las salidas serán desde la puerta principal del colegio. Todos los regresos a Huesca están previstos sobre las 5 / 6 de la tarde. No se necesita ningún material especial para ninguna de las salidas Se recomienda asistir a todas las marchas pues es un modo de progreso en el entreno. Para hacer la JAVIERADA es obligatorio haber realizado tres salidas y la prueba de la Javierada. Con la antelación necesaria debemos saber quienes son los que van a ir a Javier. Luis Javier Cruchaga, de todos conocido, será el responsable técnico de las salidas.

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