Javierada Salesianos Huesca

Blog de la peregrinación a Javier del Colegio Salesiano de Huesca

CAMINO DE AMISTAD - CAMINO DE JAVIER. 5-7 de marzo, 2009

Publicado por J. M. el martes, marzo 24, 2009


Antes del camino (enero, febrero)

El camino de Javier viene precedido por otras rutas que lo preparan (Montearagón, Los Siete Lugares, El Águila…). Lo habéis llamado “camino de la amistad”. Este año no fueron rutas tranquilas y sosegadas. Vientos fuertes que rompen árboles y descortezan selvas se hicieron presentes en ellas. Pero no pudieron doblegaros y creasteis el camino de la amistad. Amistad. Esa palabra fuerte, recia, que hace a todos iguales en el esfuerzo, en la solidaridad, en la compañía, en el amor y que sólo brota en algunos caminos.

Día 5, jueves, 3,30 de la tarde.

Comienza la peregrinación en la iglesia de María Auxiliadora. Allí se reúnen los peregrinos. Pepe Sorando, nuestro Párroco, adivinando las dificultades que nos esperaban nos dio doble bendición. Íbamos con María Auxiliadora y Don Bosco, hacia Javier. Buenos protectores y buenos guías para el camino.

Antes de partir, besos, lágrimas, peticiones: “hijo mío, no vayas; mira qué tiempo más horrible, quédate”; y advertencias: “ten mucho cuidado, hija mía”. Pero, ¿quién pone puertas al campo o frenos al corazón? ¡Adelante, peregrinos!

Salimos con viento y nieve y con ellos continuamos hasta llegar a Ayerbe. En el camino, algunas fotos para la historia, para que ésta parezca creíble. Miradas hacia Huesca con nostalgia, con añoranza. Se oía algún que otro teléfono móvil, pero había que quemar las naves.

En El Sotón, acogida y atención estupendas por parte de los dueños, Ana Acín y su equipo, que se hicieron nuestros amigos. ¿Pueden verse aún cosas tan bonitas en este mundo y personas tan exquisitas? Las hemos visto. Un aplauso y un gracias para ellas. Pudimos ya ver capas rotas, tal era la furia del viento, nuestro enemigo número uno. Hubo que recomponerlas o sustituirlas por otras improvisadas.

Nuestro jefe, Javier Cruchaga, tras una conversación con la guardia civil nos invita a ir agrupados, para no hacer más difícil aún el camino. A pesar del viento y la nieve movíamos nuestros pies a más de 5 km/h. Un sol pasajero nos engañó durante 15 minutos. Después, viento aún más fuerte, nieve de frente y, por fin, la noche. Más que ver, adivinábamos. Apenas se veía la línea blanca de la carretera. Pero había que seguir, porque había que llegar como fuera. Se oía el ruido del viento sobre las capas, como si quisiera arrebatarlas. La luz cegadora de los coches daba luego lugar a la oscuridad más plena. Mojados, fríos, pisando la nieve, revestidos de nieve, en silencio… seguíamos todos. ¡Peregrino, que te espera la meta! No hay cobardes.

Ya se divisa Ayerbe. La esperanza de llegar anima el espíritu y da fuerza a los pies y al corazón. La recta de “Las perdices” parece como si nos fuera diciendo que el pueblo se aleja… nunca llegábamos… Por fin, las calles de Ayerbe, cubiertas de nieve, nos dieron la bienvenida. ¡Vaya bienvenida!... Pero en el Ayuntamiento otra vez nos esperaban la solidaridad y la amistad de buenas personas y el calorcillo que iba haciendo olvidar el frío del camino. Muy atento y amable, el señor Párroco, D. Luis Gurrucharri, nos esperaba para saludarnos.

Al calorcillo de los radiadores pudieron los peregrinos descansar, cenar, dormir y reparar las fuerzas para el día siguiente, que se presentía un tanto incierto, porque la nieve seguía cayendo copiosamente, bellamente...

Día segundo, 6.

Por la noche una visita de Jesús Ros a la ventana para ver el firmamento. Había cesado de nevar y se veían las estrellas. Con un hilo de esperanza volvió a descansar. A la mañana siguiente la decisión fue seguir adelante. El día se presentaba bueno. No nevaba. La máxima dificultad era el hielo. Caminar sobre hielo durante 18 km. era un tanto problemático y peligroso. Pero la determinación estaba tomada: seguir adelante. Cuarentaitantos valientes comenzaron a caminar a las cinco de la madrugada.

Después de 18 km. sobre la nieve helada de la carretera y con más de una caída y resbalones, los guías eligieron ir por la montaña, que aquel día era el reino de la belleza. ¡Qué paraísos de luz, de blancura! La única pena era que no se podía uno quedar extasiado contemplando los bellos paisajes, olvidando la meta, porque el sol caminaba también hacia su meta, la noche. Vistas y paisajes inéditos, irrepetibles, maravillosos.

Como cada año, también éste hubo unos minutos de recuerdo nostálgico, de oración, por los que peregrinaron un día a Javier y llegaron a la meta definitiva. Ellos son ya ocho. Una oración fervorosa y emocionada por ellos. Descansen en la paz del Señor.

Algún sabio espiritual dice que la oración es “inútil”, pero necesaria. Más de una oración fervorosa debió de subir desde el corazón de nuestros buenos peregrinos hasta el cielo. La casualidad, el azar no existen. Un tractor, como llovido del cielo, se puso delante de la comitiva de peregrinos y les abrió camino durante tres horas. ¡Vaya que si existe la Providencia! Más tarde los Ángeles custodios de nuestros peregrinantes a Javier hicieron aparecer una manada de caballos. No eran blancos, pero sí generosos. Sin ellos saberlo, abrieron el camino de la esperanza.

Aún quedaba mucho y la nieve cubría hasta más arriba de las rodillas. Algunos: Luis Javier Cruchaga, Javier Mercader, Carcasona, Tino y otros…valientes y esforzados, con alma de héroes, fueron abriendo camino. Javier, nuestro guía, hubo de emplear sus mejores dotes de explorador para salir de aquel atolladero de nieve y ramas que borraban el camino. Un aplauso para estos valientes, solidarios y generosos guías que, cual otros San Cristóbal, condujeron a los demás caminantes por la nieve, hasta llegar a Longás recién anochecido. Venían cansados, los rostros marcados por el esfuerzo de todo un día, los ojos como quien ha pasado tres noches en vela. Pero satisfechos, bravos atletas del espíritu, andando desde antes de la salida del sol hasta después del ocaso…

Tras el descanso necesario y después de la cena, Miguel Almárcegui nos obsequió en el salón del bar con un CD de las marchas preparatorias. Risas de satisfacción, aplausos, alegría, amistad. Miguel lo llamó Camino de amistad. Después, el sueño reconstituyó los cuerpos y los espíritus.

Día 7, sábado, último de la peregrinación.

Amaneció lloviendo. Tras el desayuno, un año más, visita a la iglesia del pueblo. Canto a la Virgen: “Santa María del camino, ven con nosotros al caminar, Santa María, ven”, la salve y una oración del Apóstol Javier, peregrino por esos mundos de Dios, buscando las almas para conducirlas a Dios. Un año más también, exhortación “clerical” del sacristán animándonos a seguir hasta Javier con la ayuda de nuestros santos protectores.

Antes de la salida, foto de rigor delante de la iglesia y emprendemos el último día de la peregrinación. Llueve suavemente. Se ven algunas capas. El horizonte, indeciso, entre nubes y sol. Los ánimos están ya lanzados a Javier. Luce, por fin, el sol. Unos km. más y llegamos a Lobera. Alfonso con Miguel Callén, Cefe y Loni, venidos desde Huesca y con un madrugón sobre sus espaldas, nos tienen ya preparado el almuerzo. ¡Y qué almuerzo! Con pan y vino se hace el camino, dice el refrán. Vino bueno no faltó y tampoco faltaron panceta, longaniza y chorizo. Todo a pedir de boca. ¿Esto es una peregrinación?, se oyó decir a alguno. Pues, sí, amigo, ésta es la otra cara de la peregrinación.

Después, carretera y manta. Para algunos éste es tiempo para el silencio, la oración, la petición al Señor y a nuestros protectores de aquellas gracias que deseamos en el silencio de nuestro corazón, en ese camino interior que se nos desdibuja en el día a día, en el que nos perdemos: Señor, enséñame el camino, que yo no sé… (Don José Aldunate diría: “Virgen de Ujué, enséñame el camino que yo no sé”). Poco antes de llegar a Urriés, Alfonso Bielsa nos obsequia con un refresco y un pinchito.

Ya en Urriés, alegría. Algunos y algunas toman el sol; ¡sabe tan bueno! Después la comida suculenta, sabrosa, abundante. ¡Bien por la cocinera y los cocineros Miguel Callén, Cefe y Loni! ¡Qué rico pollo cocinado por Tere en la cocina del colegio! Sólo con mucha ilusión puede salirle una comidica tan buena. Aplauso a todos, también a los que la han traído desde Huesca. Un cafetito en el bar del pueblo nos anima a reemprender el camino. Foto para el recuerdo, y a Javier por sendas embarradas con un sol espléndido y viento de frente.

Llegada al canal y reagrupamiento de peregrinos. Después el rito del ajo “bendito” y el vino para que pase: preparación para pisar la tierra de Javier, Navarra. Más adelante, la última parada para probar las nueces con que Jesús Ros nos obsequia, siguiendo el viejo ritual. Aquí se añaden dones compartidos. ¿Quién dijo que no existe hoy la amistad? En el camino de Javier sí que la hay, se palpa y se disfruta.

Y desde allí la última salida, compitiendo durante los dos km. últimos antes de llegar a Javier. ¿Quién ganó? Marcos, aquel que por la mañana iba renqueando, como buscando ayuda. Se reservaba para llegar el primero…

Por fin, ¡Llegamos a Javier! Bastones en alto –como en San Lorenzo- trazan el arco de triunfo por donde van pasando los peregrinos vencedores, todos. Después, de nuevo, otro arco. Ahora pasan por él los que han hecho este año su primera peregrinación y queden así enganchados para las venideras…

Ya estamos en Javier. Hemos terminado la vigésima octava edición desde aquel ya lejano 1980. Gracias, Francisco de Javier.

Día 8, domingo.

Ya no hay camino, sólo celebración en la meta. Algunos, madrugadores, marchan a Sangüesa para unirse a los miles de peregrinos que hacen el viacrucis –el camino de la cruz-. Aquel camino que Jesús hizo hace 2009 años y el que hoy hacen y sufren millones de hermanas y hermanos de este nuestro confuso mundo. Después, la celebración de la Eucaristía, presidida por el Pastor de las diócesis de Pamplona y Tudela, acompañado de un número grande de sacerdotes peregrinos. Con todos ellos estábamos los más de ocho mil peregrinos, la mayoría jóvenes. Entre ellos, nosotros, que aplaudimos cuando fuimos nombrados por la megafonía ambiental: “Grupo de peregrinos venidos desde Huesca”. Sí, señor, aquí estamos después de recorrer los más de 100 km. por lugares nada fáciles, pero con el alma y el espíritu llenos de satisfacción, dispuestos a volver a repetir un año más el camino de Javier. Mientras tanto, a vivir el amor a Jesús, la solidaridad y la amistad con todos.

Francisco de Javier, bendice a estos valerosos peregrinos oscenses cristianos y a sus familiares, que quedaron en Huesca con el alma encogida; porque, tú lo sabes, este año la peregrinación, el camino, era para héroes, y éstos lo han sido.

¡Amigos del camino de Javier, hasta el año que viene!

José Arlegui.


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Notas

Todas las salidas serán desde la puerta principal del colegio. Todos los regresos a Huesca están previstos sobre las 5 / 6 de la tarde. No se necesita ningún material especial para ninguna de las salidas Se recomienda asistir a todas las marchas pues es un modo de progreso en el entreno. Para hacer la JAVIERADA es obligatorio haber realizado tres salidas y la prueba de la Javierada. Con la antelación necesaria debemos saber quienes son los que van a ir a Javier. Luis Javier Cruchaga, de todos conocido, será el responsable técnico de las salidas.

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