Javierada Salesianos Huesca

Blog de la peregrinación a Javier del Colegio Salesiano de Huesca

La Javierada del año 2009

Publicado por Javierada Huesca el lunes, enero 19, 2009

Huesca, 7 de Enero de 2009.- Hace más de 28 años que se inició la Peregrinación desde Salesianos-Huesca a Javier.
Un testigo de excepción recuerda aquella primera Javierada y nos anima a seguir con esta actividad educativo-religiosa. Es D. Angel Asurmendi, Inspector Provincial de los Salesianos de la Inspectoría de Nuestra Señora de la Merced.
Nos escribe lo siguiente:

La “javierada”, una experiencia de las que permanecen

Han pasado muchos años desde aquella primera javierada que se organizó desde el Colegio Salesiano de Huesca. Pero debió calar hondo en mí porque recuerdo los acontecimientos paso por paso y también las experiencias que pudimos vivir a lo largo del camino. También es verdad que estaba deseando realizar esta marcha. De niño seguía, en algunas ocasiones -por la radio y desde la cocina de casa en el pueblo navarro de Mendavia- el desarrollo de las javieradas y más cuando participaba algún grupo de jóvenes del pueblo. Cuando esto lo vives así, idealizas la experiencia y, como no la pude hacer desde mi pueblo, enseguida me entusiasmó la idea de poder participar.

Yo era entonces un joven salesiano destinado a la Residencia de Niños de Huesca y daba también algunas clases en la Colegio Salesiano. Cuando Jesús Ros lanzó la idea pensé que podría ser una interesante actividad para algunos jóvenes de la residencia. Respondieron cinco. Y la verdad es que no nos defraudó.
Estábamos bien entrenados, pues en la Residencia hacíamos deporte casi todas las tardes de la semana y también los fines de semana. Además participábamos en las excursiones que la “Peña Guara” organizaba desde Huesca. No obstante tuvimos que pasar la prueba de fuego: el domingo anterior a la salida a Javier había que andar al menos cuarenta kilómetros y estar el lunes a primera hora de clase frescos como una rosa. La superamos con creces.
Hasta el momento todo iba bien. Mis discusiones con Jesús vinieron a la hora de la carga a llevar y a la hora de organizar la intendencia. Ya sabéis lo austero que se pone en esta clase de marchas (yo no lo soy tanto). Al ser la primera vez estos aspectos no estaban tan organizados como ahora y todo lo teníamos que llevar en las mochilas. Al final quedamos en que cada uno organizaba lo de su grupo y así me pude llevar un pequeño hornillo de butano, una pequeña sartén, un cazo y la tienda de campaña. Con el frío que hizo todo nos vino estupendamente.

Pero por más entrenado que estés y aunque cuides la intendencia hay algo que no sabes nunca cómo van a resultar. Señalo dos aspectos: uno es el clima del grupo que se va a crear y el otro es cómo se dará respuesta a los imprevistos que se pueden presentar. Esta son dos de las experiencias que mejor se me quedaron gravadas en aquellos días. Porque tuvimos ocasión de vivir de todo: inclemencias del tiempo (llovió, nevó, granizó… después de no hacerlo en todo el invierno); tener que dormir en el puerto con una ventisca de mil demonios, a pocos cientos de metros del refugio que no encontramos porque se nos echó la noche encima; largas horas de camino mojados, atravesando una y otra vez el mismo río; los nervios de la fatiga y no saber cuándo vamos a llegar a un refugio que parecía desaparecido; frío, mucho frío…

Y yo me pregunto: ¿Qué hizo que esta experiencia se convirtiera en algo extraordinario y digno de ser recordado, después de lo que pasamos? Pues, el comprobar que los imprevistos forman parte de la marcha y de la vida y que hay que contar con ellos; el experimentar la gratuidad de ayudarnos unos a otros a tirar adelante, a resistir; el ver que el buen humor y el entendimiento ayuda a superar los obstáculos que se presentan, por desagradables que sean; y el gustar la alegría del que llega a la meta y ve cumplido un digno deseo y una ilusión lejana.
Y todo esto en una sociedad que educa para lo fácil y para tenerlo todo controlado a base de apretar botones; en un ambiente de que no sea hace nada por nada, sino que a todo se le quiere sacar rentabilidad; en una cultura que no privilegia la renuncia, ni el esfuerzo, ni entrena para la resistencia, ni ayuda a dar sentido al camino de la vida… es algo que no tiene precio y sirve de contraste para decirnos, en primer lugar a nosotros mismos, que hay cosas que valen mucho aunque hoy no se valoren casi nada.

Y creo que caminar desde Huesca a Javier es también una manera de participar del espíritu intrépido, aventurero, osado y valiente de ese navarro universal que fue Francisco de Javier y de todos los pasos que dio par anunciar el Evangelio. Porque estoy convencido de que en todo lo que vivimos entonces y en todo lo que se vive ahora en cada javierada: grupo, compartir, esfuerzo, ayuda, camino… en todo eso se nos hace presente el Dios de Jesús que camina a nuestro lado y se encarna en las pequeñas experiencias que realizamos en nuestra historia. Y la javierada es, sin duda, para mí una de ellas.

Ah, y el caldico que nos dieron cuando llegamos a Javier al final del tercer día de camino, ha sido una de las pócimas más reconstituyentes que he tomado en mi vida.


Autor: Alfonso G. de E.
 

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Notas

Todas las salidas serán desde la puerta principal del colegio. Todos los regresos a Huesca están previstos sobre las 5 / 6 de la tarde. No se necesita ningún material especial para ninguna de las salidas Se recomienda asistir a todas las marchas pues es un modo de progreso en el entreno. Para hacer la JAVIERADA es obligatorio haber realizado tres salidas y la prueba de la Javierada. Con la antelación necesaria debemos saber quienes son los que van a ir a Javier. Luis Javier Cruchaga, de todos conocido, será el responsable técnico de las salidas.

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