Primera etapa
El jueves 2 de marzo nos hemos dado cita en el santuario de María Auxiliadora para iniciar la 42ª peregrinación a Javier.
Ya por la mañana, habíamos quedado un grupo para almorzar en el bar de Jorge con el fin de cambiar las últimas impresiones, quitar un poco los nervios y comentar los detalles de la mochila.
Los preparativos comienzan mucho antes con el equipo de organización e intendencia, reuniones previas y viajes a los puntos de destino para concretar y ajustar detalles. Tarea no fácil para acompañar a un grupo de cerca de 70 personas. Mención especial para Miguel Callén, su precisión, memoria y dedicación son envidiables.
Reunidos en María Auxiliadora dejamos las mochilas fuera del Santuario y entramos todos con excelente puntualidad (14 h) para hacer una pequeña oración, y reflexión sobre lo que supone la Javierada.
Tras recibir las últimas recomendaciones y la imposición de la Cruz de San Benito a Cruchaga y a Antonio la de San Fco. Javier, salimos y nos ponemos en la escalinata delante del colegio para hacer la foto tradicional del grupo. Seguidamente cogemos mochilas y equipación, nos despedimos y nos ponemos en marcha, con el estandarte en cabeza, inicialmente portado por Rafa.
Este año el grupo es numeroso, 64 peregrinos, como siempre partimos dirección Ayerbe por la derecha de la calzada en fila, pues son las instrucciones que desde la jefatura de tráfico nos han consignado. La tarde es fresca y tenemos algo de viento, no obstante es el primer momento, por lo que caminamos muy animosamente, entretenidos y a buen ritmo, por lo que sin apenas darnos cuenta estamos ya llegando a Esquedas dónde, como es tradición, nos detenemos para entrar en la Venta del Sotón y aprovechamos a dejar mochilas, descansar, ir al aseo, y tomar los refrigerios que amablemente nos ofrecen. Este año no está presente Ana Acín, atendiéndonos personal de su equipo.
Tras unos 20 minutos y después de una foto en el exterior del restaurante retomamos la marcha y continuamos, pues la tarde avanza y además arrecian las rachas de viento qué ocasionalmente son intensas. Así continuamos pasando por Plasencia, donde Cristina y Salvador salen a animarnos, avanzando hasta el cruce de Quinzano, aquí realizamos una breve parada para reagrupar, abrigarnos y realizar unas magníficas fotos del ocaso. Lo dejamos a nuestra derecha para iniciar poco después la pequeña subida y posterior bajada de la primera tachuela del recorrido de hoy. Antes de llegar al cambio de rasante aparece un coche de la Guardia Civil de Ayerbe, nos acompañará hasta el final.
Superamos también el desvío a la derecha hacia Loscorrales, esta vez no paramos, vamos juntos y a un buen ritmo que marcan Nino y Tomás en la cabeza. En este último tramo hemos tenido que encender los frontales, pues ha empezado a oscurecer. Continuamos hasta alcanzar la larga recta previa a la localidad de Ayerbe donde ésta su polígono industrial, la cual acometemos con ganas, pues tenemos al final de la misma nuestro destino de esta primera etapa, que a las 9:15 h alcanzamos satisfactoriamente, dirigiéndonos directamente al local del Ayuntamiento, donde nos recibe el Alcalde; como siempre, allí nos ceden las salas, con una excelente calefacción, para que podamos instalarnos y hacer noche.
Unos cuántos se quedan en el Ayuntamiento, mientras otros, un grupo de 60 personas con peregrinos y acompañantes, van a cenar al Floresta, donde se le hace entrega de una placa al Alcalde, Antonio Biescas.
No obstante sobre las 11:00 h ya estamos todos acostados para descansar un rato, y dormir el que puede, pues tenemos previsto levantarnos a las 4:30 h para acometer nuestra segunda etapa.
Segunda etapa.
Las palmas de Cru nos despierta con precipitada puntualidad a las 4:30 h, le acompañamos también para ir despertando al resto y empezar a ponernos en activo de nuevo. Ha sido una noche de poco dormir, pero en mayor o menor medida se ha descansado. Nos ponemos de inmediato a recoger sacos y preparar de nuevo la mochila.
Tenemos listo el desayuno allí mismo, muy variado, a base de café, leche, batidos, zumos, torta de Ayerbe, magdalenas y sobaos, que nos sirven para despejarnos del todo y salir con fuerza y energía para encarar esta larga jornada que tenemos por delante. Tras una pequeña oración, a las 5:30 h., tal como teníamos previsto, arrancamos por la carretera dirección hacía Murillo de Gállego. El viento, que ayer sopló fuerte durante buena parte de la jornada, hoy lo tenemos mucho más suave, la noche está totalmente despejada, se divisan perfectamente las estrellas, excelentes condiciones para caminar.
Al poco de partir ya se incorpora la patrulla de la Guardia Civil para darnos cobertura durante la marcha y poder caminar con total seguridad. En Concilio hacemos una pequeña parada pues allí la carretera se estrecha, además uno de los pequeños se encuentra un poco mal y tiene molestias, se decide que suba al coche de la patrulla para ver cómo evoluciona y valorar un poco más tarde si continúa. Seguimos carretera, cruzamos el puente del río Gállego, a esa altura ya clarea la mañana, amanece. Un poco más adelante alcanzamos la localidad de Murillo de Gállego donde ya no es necesario utilizar los frontales, hacemos otra breve parada para comer algún fruto seco, galletas o chocolate y rápidamente continuar serpenteando por la carretera paralela al río Gállego y avanzando paso a paso para cruzar por el embalse de la Peña, que por cierto se encuentra a un muy aceptable nivel de su capacidad. De nuevo otra pequeña pausa para reagruparse en la puerta del antiguo restaurante El Jabalí. Con cansancio general abordamos el último tramo de asfalto hasta la localidad de Salinas de Jaca, punto en el cual nos despedimos de la patrulla de la Guardia Civil, a quienes agradecemos su apoyo con un aplauso.
Hemos finalizado todo el recorrido por asfalto desde Huesca, 51 km entre ayer y hoy, así que merecidamente paramos para tomarnos un buen descanso y almorzar. Ya se ha reincorporado el jóven, que afortunadamente se ha recuperado y está en condiciones de continuar.
Desde Salinas tomamos pista hacia Villalangua, donde aprovechamos para rellenar agua en la fuente. Se abandona el pueblo siguiendo camino por pista que nos conduce al río Asabón. Hay que cruzarlo en varias ocasiones, a la orilla nos preparamos y algunos nos cambiamos de calzado para ponernos uno más adecuado para cruzarlo, otros siguen con el mismo par de zapatillas. Se cruza hasta 7 veces, nos sientan de maravilla para rebajar la carga acumulada que llevamos en las piernas, el frío viene bien para relajar los pies y el cambio de ritmo también nos ayuda físicamente. Cuando hemos terminado los pasos del río nos detenemos en la Pardina Chaz para volver a ponernos de nuevo el calzado anterior o cambiar por otro seco. Otro pequeño descanso que se aprovecha para realizar curas en las plantas de los pies. Esta circunstancia nos hace estar un poco más tiempo del previsto. Continuamos ahora hacia arriba, ascendiendo por senda arbolada hasta llegar a la valla que delimita la finca de Montañano. La puerta que da paso en esta ocasión no está abierta, tenemos que superarla trepando por la alambrada de uno en uno prestando, eso sí, ayuda a quien lo necesita. Salvado el obstáculo "imprevisto" continuamos ascendiendo hasta llegar al collado donde hacemos la parada para comer junto a unos restos de parideras.
Con fuerzas recuperadas partimos para llegar al límite del coto, tenemos que volver a superar la valla, pero esta vez es menos alta y está deteriorada, lo que permite que individualmente, sin ninguna incidencia como en la anterior ocasión, la superemos.
Enseguida llegamos al pequeño collado donde iniciamos el descenso por cuello raso para alcanzar enseguida la imagen de María Auxiliadora, donde sigue apostada en su pequeña capilla donde la colocamos hace años. Nos detenemos a sus pies para hacer una pequeña oración y un recordatorio a los que han caminado y ahora no están con nosotros.
Proseguimos el descenso entre bancales repoblados de pinos hasta llegar al cruce del barranco por la senda que presenta un buen piso, el terreno está seco, nos temíamos que estuviera con algo de barro, permitiéndonos avanzar bastante mejor. Llegamos al Río Onsella que tenemos que cruzar también en varias ocasiones, pero esta vez hay pasos más estrechos y con piedras y no es necesario mojarse.
Una vez superado el último cruce, avanzamos por la derecha del río por una senda bien definida, hasta pasar un par de pequeñas barranqueras que nos permiten enseguida tener a la vista nuestro destino, Longás.
Nos esperan en los últimos 200 m el equipo de logística, junto con el grupo que ha llegado caminando desde Bailo, para darnos la bienvenida. Llegamos a eso de las 7 h.
Nos instalamos en el pueblo repartidos por el hostal, las casas de particulares y en el local del Ayuntamiento para asearnos y seguidamente ir al comedor del bar donde tenemos la cena concertada para reponer energías. Allí, en el bar, tenemos una animada velada, cambiando impresiones sobre la jornada, que continúa posteriormente en el comedor, donde intervienen Cru, Niko (amenizador) y Antonio. Después de degustar los platos que nos han preparado, sopa de fideos, pollo y fruta, nos vamos retirando, hay que estar listos para el día siguiente. Algunos alargan la velada un poco más en el bar.
Nota: La cena es notablemente mejor que el año pasado, si bien no nos han servido el café comprometido.
Tercera etapa
Tercera jornada. 7 h. Los despertadores suenan , no hace falta escuchar el tuyo, suenan en todas habitaciones. Cru se encarga de despertar a los suyos en el salón del Ayuntamiento.
Una vez levantados y preparados nos dirigimos al local del bar, donde a las 7:30 h tenemos previsto desayunar, aunque tenemos que esperar un poquito bastante, van con retraso, sacando las viandas con escasez y a destiempo. Menos mal que Miguel Callén, valedor del equipo de intendencia, no se fiaba y subió magdalenas para suplir las faltas, y eso que prometió tostadas. Una vez todo medio listo, entramos al comedor donde podemos tomar, café, leche, magdalenas, croisants, mermelada y fruta.
Antonio al liquidar las cuentas por los servicios no tiene otro remedio que discutir por el mal servicio y la tardanza, y eso que se les advirtió. Al Año que viene ya veremos, si están ellos habrá que concretar por escrito.
A continuación vamos a la plaza para entrar en la Iglesia parroquial, donde se celebra una oración de alabanza: LAUDES, con la participación de varios voluntarios, además se hace acto de agradecimiento al Alcalde de Longás (Miguel Ángel) por su colaboración e implicación con la Javierada año tras año. Se compromete a realizar el año próximo la etapa de Ayerbe a Longás.
Salimos de la Iglesia hacemos foto de grupo y ya nos ponemos en marcha por la carretera hacia Lobera d’Onsella, son 11 km por asfalto, no obstante es todo tramo llano y apenas hay circulación por lo que se puede caminar muy tranquilamente. En el puente del cruce hacia Lobera, como viene siendo habitual todos años, tenemos preparado un almuerzo, potente y variado, a base de chorizo, longaniza, bacon, dulces y bebidas, el vino donado generosamente por un ex peregrino, Luis Barreu. Nos tomamos nuestro tiempo para disfrutar del mismo, ya que llevamos bien la hora sobre la previsión y hace una mañana muy buena.
Cuando terminamos, ponemos rumbo hacia Navardún, igualmente por carretera durante 10 km, es un tramo que está en obras, no obstante es sábado y están paradas, por lo que también se puede caminar tranquilos aunque con la debida precaución, así el grupo se va estirando y de hecho, en el km. 2, hacemos una parada para agruparnos, tomar un refresco y llegar todos juntos a Navardún, donde tenemos previsto comer. En el recorrido, los pequeños grupos que se forman mantienen una amena conversación, se intercambian la Cruz y se realizan fotos en los puntos kilométricos. Un pequeño grupo intentamos hacer una visita al torreón pero al subir al cerro donde está, nos la encontramos cerrado y no podemos acceder, así que nos damos la vuelta para reunirnos con los demás, un nutrido grupo está en el bar. No estamos mucho tiempo porque ya nos tienen preparada una deliciosa y abundante paella para la hora de la comida, fruta de postre, de la que damos cumplida cuenta. Muchos repiten.
Una vez saciado el apetito, ya por la tarde, dejamos el asfalto y tomamos camino dirección a Undués de Lerda, nuestro destino para hoy, tras un rato de pista, decidimos atajar a través de algunos campos hasta llegar a un pequeño barranco donde tenemos que buscar el paso, encontrando finalmente un punto por donde poder pasarlo de uno en uno. Superado éste continuamos de nuevo por campo y pista hasta empalmar con la carretera que lleva a Undués y que finaliza acometiendo una subida, corta pero con pendiente. En las últimas curvas de la carretera se divisan en lo alto el equipo de intendencia que nos está esperando, ha llegado con tiempo para avisar al albergue. Pichetas y Javi ya no están, nos han abandonado en Navardún, al día siguiente, de madrugada, parte éste hacia Holanda con el cole. Alfonso, Miguel, Ana, Rubén y Antonio hacen los honores entregando la placa de agradecimiento en el bar. Este año no nos dejamos olvidado el estandarte.
Llegados a Undués, nos acomodamos en las salas con literas, repartidos en dos albergues, y nos preparamos ya para la cena. En esta ocasión, como el comedor es más pequeño, se ha concertado para cenar en dos turnos seguidos, 20,30 h y 21,30 h. Finalizados ambos turnos, nos dirigimos todo el grupo al local del Ayuntamiento donde nos alojamos para cumplir con dos tradiciones de nuestra Javierada, en primer lugar se hace voluntaria e individualmente una serie de agradecimientos personales, encendiendo una vela y manifestando el motivo de nuestra alegría, recuerdos y reconocimientos, es un momento muy emotivo y cargado de intensos sentimientos. Seguidamente se procede a imponer la pañoleta a los que por primera vez participan en una Javierada, siendo en esta edición 14 personas. Con ello damos por concluida la jornada y nos retiramos a descansar deseosos de llegar al día siguiente a Javier.
Cuarta etapa
A partir de las 6 h., con la última etapa por delante, empieza el gallinero a alborotarse, nos levantamos entusiasmados ya que hoy es el dia H, llegamos a Javier. Después del aseo, cada uno como puede, y preparar mochilas, a las 7:00 estamos listos para tomar el desayuno, similar a los días anteriores, pero esta vez no falta el café de cafetera preparado por el albergue.
Como teníamos previsto, a las 7:30 estamos todos preparados, partimos hacia Javier por la ruta que coincide con el Camino de Santiago, es un descenso suave y cómodo que nos conduce hasta la carretera asfaltada en un corto tramo, justo hasta el límite con Navarra. Sigue después por pista bien cuidada pero sin asfaltar, es la delimitación entre la Comunidad Autónoma de Aragón y la Comunidad Foral de Navarra. En este límite de provincias hacemos parada, como ha sido tradición en las anteriores Javieradas, para tomar una porción de ajo, con la finalidad de purificar el cuerpo, seguidamente continuamos un poco más por la pista, igualmente en ligero descenso, hasta llegar a unos 800 m de Javier, donde organizamos la salida para quienes quieren ya iniciar el último tramo corriendo: hacemos una pequeña cuenta atrás y, ondeando el estandarte, damos la salida para el grupo de corredores, que empieza con mucho ímpetu.
El resto continuamos caminando hasta la entrada de Javier, donde allí sí que ya entramos todos corriendo desde la rotonda, pasando por el pasillo que nos hacen los compañeros que han llegado en los primeros puestos de cabeza. Una vez llegados todos nos felicitamos y abrazamos por haberlo conseguido, realizamos numerosas fotos y ya a continuación nos dirigimos hacia el castillo donde a las 10:00 está previsto el inicio de la misa, nos viene justo.
Hace una mañana espléndida, con un cielo azul radiante y totalmente despejado, conforme nos vamos acercando al castillo observamos el enorme dispositivo que han desplegado las fuerzas de seguridad, tanto locales, autonómicas y nacionales. Una vez allí nos dispersamos ya que unos van al templo, otros acuden por los puestos ubicados alrededor, otros se quedan directamente en la explanada esperando el comienzo de la misa, a la cual ha acudido muchísima gente desde varios lugares y está todo muy concurrido, como también han acudido directamente compañeros y familiares nuestros que no han podido realizar con nosotros la Javierada, han subido en vehículos propios o en el bus que ha partido de Huesca a las 7,30 h.
Una vez finalizada la misa, antes de coger el autobús que nos trasladará a Sos del Rey Católico, tenemos tiempo para poder visitar el castillo, tomar algo, descansar, etcétera. El rato pasa rapidísimo y a su hora acudimos al parking dónde nos espera el autobús, que nos hace dar un pequeño rodeo, pues la patrulla de tráfico lo ha hecho aparcar en otro sitio diferente al previsto. Nos desplazamos sin incidencias desde Javier hasta Sos del Rey Católico, donde llegamos con tiempo de antelación a la comida, lo cual nos permite visitar la localidad o tomar algo quien lo desea.
A las 14:00 acudimos al restaurante donde tenemos concertada la comida, cada uno con el menú que previamente habíamos escogido, donde con mucha animación departimos y comentamos todo lo acontecido a lo largo de estos días.
Tras finalizar nos montamos en el autobús de nuevo, ahora sí para tomar la ruta de regreso hasta Huesca por Ejea, donde llegamos felizmente en torno a las 19:00 h de la tarde y nos despedimos todos de la magnífica Javierada que hemos disfrutado.
Autores: Jesús Belenguer y Antonio Rico
Recordar RECORDAD.
Viernes, día 28 de Abril, a las 19:00 h. FOTOS
Viernes, día 5 de Mayo, CENA en el Sotón.